23 de agosto 2022 - 00:00

“Los gestos bárbaros”: cuando hasta lo sencillo se vuelve arduo

Diálogo con Valentina Bassi y otros intépretes de la obra de Juan Ignacio Fernández, que se verá en septiembre.

los gestos bárbaros. Laura Novoa, Valentina Bassi y otros integrantes del elenco de la obra.
los gestos bárbaros. Laura Novoa, Valentina Bassi y otros integrantes del elenco de la obra.

“La obra habla de personas que tienen desperfectos, de que todos somos todos disfuncionales y eso nos complica la relación con nuestro entorno y con nosotros mismos”, dice Valentina Bassi, protagonista y mentora de “Los gestos bárbaros”, que se estrena en El Picadero el 8 de septiembre.

Cuando Bassi vio el documental catalán “Más allá del espejo” de Joaquín Jordá consultó al director Cristian Drut si creía que allí podía haber una obra de teatro. A Drut le interesó el mundo de las enfermedades cerebrales que modifican la noción de la realidad y convocó para escribir a Juan Ignacio Fernández. “Los gestos bárbaros” estará interpretada por Bassi, Laura Novoa, Silvina Sabater, Francisco Bertin e Ignacio Rodríguez de Anca. Daniel Melero está a cargo de la música. Dialogamos con parte del elenco.

Periodista: ¿Qué le atrajo del documental para querer llevarla al teatro?

Valentina Bassi: Me conmovió. Muestra cómo a esas personas se les complican tareas como ir a la universidad, a un restaurant, simplemente porque su cerebro no funciona del todo bien. Veía a esas personas como si estuviesen perdidas en el mapa de la mente, y sin embargo logran llevan vidas medianamente normales. Cuando el director habló con ellos vio que eran profesionales, estudiantes, pero todo con mayor complicación. Luego la obra escrita por Juan Ignacio se fue yendo para otros lados y él agregó cosas que quería contar. Fue tomando otros rumbos.

P.: ¿Qué rumbos?

V.B.: Habla sobre nuestras marcas y cómo todo eso condiciona nuestro vivir y las relaciones intrafamiliares. Ahí está el punto que más le gusta contar al autor.

Laura Novoa: La obra partió de ese documental pero termina hablando de las imposibilidades humanas respecto a los vínculos, a los hijos. Las muestra con humor y terror, las pone enormes en el escenario. Como espectador y actor, eso libera.

Silvina Sabater: En realidad no sé si hay alguna familia funcional. Y esto se cruza con algo que puede ser una enfermedad mental, que está sin diagnosticar a lo largo de la obra y cómo condiciona los vínculos de esa familia.

P.: ¿Cómo son sus personajes?

S.S.: Contradictorios, por momentos parecen armoniosos y por otros horrorosos. Hablan del amor, del espanto, de las ausencias, de los reclamos, de las reiteraciones de conductas.

V.B.: Mi personaje, a raíz de un extraño accidente de auto, pierde parcialmente su memoria y vuelve a su casa familiar de la que se fue hace siglos para intentar reconstruir los pedazos. Y recordar algo.

L.N.: El mío tiene una gran dificultad de poder relacionarse con su bebé, permite ahondar en un tema bastante tabú porque siempre se toma a la madre como algo perfecto. Las madres no siempre empatizan y quieren a tu bebé desde el día uno, y este personaje nos viene a contar que no. Es una madre que no puede estar con su hija.

P.: ¿Cómo ven la escena teatral actual?

V.B.: Resucitando después de la pandemia, es la primera vez que me subo a un escenario desde 2019. La obra trata también de eso, cómo estamos todos perdidos en el tiempo, no sólo Emilia por haber perdido la memoria sino los otros personajes.

S.S.: La independiente es una escena sumamente generosa, la mayoría es todo bueno al punto de que no da tiempo para ver todas las ofertas que uno quisiera. Las salas están llenas y el público está ávido de esas propuestas. Por cierto que la entrada es más barata que en el comercial pero tampoco es que no cuesta nada en este momento.

L.N.: El teatro está teniendo un momento de reencuentro y su éxito tiene que ver con que estuvimos mucho tiempo alejados. Este espectáculo off en un circuito alternativo comercial como El Picadero nos permitió el espacio creativo que estamos gestando desde principios de año. Venimos trabajando hace 6 meses y eso permite ahondar, jugar y profundizar. Nosotros nos juntábamos para crear una obra de teatro y Blutrach nos ayudó como grupo a tener una fecha de estreno y mostrar esto que estábamos gestando. Empezamos por hacer un proceso interno e investigativo. El autor había escrito una parte de la obra y empezamos a trabajar sin saber el final y qué rumbo iba a tomar. Nos pusimos todos a nuestras edades y con nuestras responsabilidades en este proceso. Fue hacer teatro como cuando éramos jóvenes, entonces todos estamos reencontrándonos con aquello que nos iluminó y nos convirtió en quienes somos hoy.

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