Brasilia - Los titulares de los poderes de Brasil, encabezados por el presidente Luiz Inácio Lula da Silva, cerraron filas ayer contra los “actos terroristas” ocurridos el domingo en Brasilia, cuando miles de bolsonaristas asaltaron las sedes de la presidencia, el Congreso y la Corte Suprema.
Los tres poderes de Brasil lanzaron un mensaje de unidad contra el terrorismo
Lula recibió a los jefes del Congreso y el Supremo. El Legislativo avanza en la creación de una comisión investigadora del intento de golpe del domingo, destinada a dar con sus organizadores y financistas. Anoche, marchas por la democracia.
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En tanto, al cierre de esta edición se registraban manifestaciones a favor de la democracia en varias de las principales ciudades, entre ellas Brasilia, San Pablo y Manaos.
En una inusual declaración conjunta, publicada en la cuenta de Twitter de Lula da Silva, los jefes del Congreso y del Supremo Tribunal Federal (STF), rechazaron los “actos terroristas, de vandalismo, criminales y golpistas sucedidos en Brasilia”.
“Convocamos a la sociedad a mantener la serenidad, en defensa de la paz y la democracia en nuestra patria”, afirmaron.
Los representantes de los poderes públicos de Brasil se reunieron en la mañana de ayer en el Palacio de Planalto, donde Lula despachó durante la jornada pese a que el predio fue uno de los vandalizados, con ventanas rotas y algunas oficinas destrozadas. Su oficina, oportunamente cerrada, no fue afectada.
Además de la sede de Gobierno, las del Supremo y del Congreso, fueron tomadas el domingo durante casi cuatro horas por miles de seguidores del exmandatario de extrema derecha Jair Bolsonaro, que exigían una intervención militar para retirar a Lula da Silva del cargo que asumió el domingo 1 de enero.
En tanto, Lula da Silva amplió la respuesta institucional al golpismo bolsonarista con una convocatoria, ayer mismo, a los gobernadores, la que no fue respondida por algunos mandatarios bolsonaristas, como el de Santa Catarina.
Llamado
En paralelo, el Congreso ya recogió 14 de las 27 firmas de senadores necesarias para abrir una Comisión Parlamentaria de Investigación (CPI) que deberá indagar en las responsabilidades del intento de golpe, lo que incluye a los organizadores y financistas.
Los daños en los edificios, tesoros de la arquitectura, fueron considerables. Entre el patrimonio destruido se cuentan valiosas obras de arte y la Galería Presidencial, que alberga los retratos oficiales de todos los presidentes del país..
Asimismo, los atacantes robaron el original de la Constitución original de 1988 y armas almacenadas en una oficina de seguridad del Palacio del Planalto.
Los incidentes protagonizados por los bolsonaristas, a los que Lula da Silva llamó “fascistas fanáticos”, recordaron los ataques al Capitolio en Washington hace dos años, llevados a cabo por simpatizantes del entonces presidente estadounidense Donald Trump, principal aliado internacional de Bolsonaro.




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