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Menú para aprovechar inflación que no afloja

Datos de enero renovaron interés por activos que ajusten por la variación del IPC. A los bonos CER y los plazos fijo UVA se suman otras opciones.

La inflación del 2,9% en enero fue mayor a la esperada y la perspectiva de índices similares en los próximos meses hizo que estrategas, traders y portfolio managers estén volviendo a recomendar a los inversores que incorporen a sus carteras activos en pesos ajustables por inflación. Las proporciones varían, pero llegan hasta 2 tercios. Entre las razones: la relativa calma cambiaria y la abrupta baja de las tasas. Las variantes más recomendadas para aprovechar este contexto de alta inflación que no cede, son bonos ajustables por CER y los plazos fijos UVA. Pero hay más. Aquí los consejos de varios expertos:

Fernando Camusso (Rafaela Capital) señala que “nos gustan los instrumentos que ajustan por CER, como el A2M2. Enero mostró una inflación de 2,9% y aún falta el impacto de las nuevas subas de tarifas. El IPC podría ir cediendo desde marzo, pero igualmente estos instrumentos capitalizan por CER diariamente y demostraron bancar bastante bien una suba de spread”.

Agrega que “la tasa de política monetaria ha caído 1400 pb en 2019 a 43,93%, a lo que le siguió la Badlar en 36% anual. Activos en pesos con spread sobre Badlar son instrumentos necesarios para ponderar hoy: pueden tener buena ganancia de capital y dada cierta estabilidad, ser usados como instrumentos de “devengamiento”. En este sentido, nos gustan algunos Fideicomisos Financieros bien calificados, así como la posibilidad de construir Pases bursátiles cortos con dichas emisiones. A pesar que hay exceso de liquidez en los emisores más grandes y las tasas han caído, todavía pueden devengar tasas entre 45%/50% TNA. Interesante para tener entre 25 y 30% de la cartera si se consiguen pases con buenos aforos. El PBA25 también puede agregarse.”

El analista financiero y trader Christian Buteler opina que “durante los próximos 60 a 90 días la inflación va a mantenerse alta y, por lo tanto, sean bonos que ajusten por CER o plazo fijos en UVA son una buena opción. Sobre todo teniendo en cuenta que las tasas en pesos han bajado bastante. Las posiciones en moneda local que ajusten por inflación van a rendir más”.

Advierte empero que “no hay que olvidarse del tipo de cambio; el tiempo nos va acercando a las elecciones lo cual implica el riesgo de que se empiecen a dolarizar carteras, motivo por el cual una parte de los ahorros sí o sí deberían mantenerse dolarizados, en instrumentos muy cortos”.

Federico Furiase (director de EcoGo), opina que “dada la compresión de tasa real esperada en los activos de tasa fija en pesos frente al desplome de la tasa de las Leliq, los bonos que ajustan por inflación o bien los plazos fijos UVA (aprovechando el rezago del CER -45 días- para capitalizar la inflación más alta de lo esperado en enero y febrero), pueden ser un vehículo interesante para diversificar la cartera de pesos a tasas reales de 7/8%).” Remarca que “difícilmente la inflación se ubique por debajo de 2,5% en los próximos meses, en un contexto de suba de tarifas y reapertura de paritarias”. Asimismo, aconseja “tener en cuenta las restricciones de liquidez que tienen los bonos con ajuste por CER y, lo mismo con los plazos fijos UVA, que dependiendo de los bancos hay un plazo mínimo de colocación.”

Gustavo Neffa (director de Research for Traders) cree que “aún no terminó el momento de posicionarse más en pesos que en dólares, pero el mercado de renta fija ya cuenta con referencias de tasas mucho más moderadas. Los plazo fijos de bancos privados y los cortes de Leliq estarán por debajo de 40% ahora y en el mercado secundario operan a 33/36%. Esta es la nueva realidad”. Subraya que “vamos a seguir sosteniendo inversiones en pesos a corto plazo por estas razones: 1) una gran liquidación de cosecha con afluencia de divisas; 2) baja demanda para importaciones por la recesión y el tipo de cambio competitivo; 3) muchos dólares financieros haciendo “carry trade”; 4) turismo receptivo superavitario y 5) un plan monetario que seca la plaza como objetivo número uno para controlar al dólar”.

Aún así, Neffa coincide en que un tercio de la cartera lo debería tener el inversor en dólares y dos tercios en pesos, “en instrumentos cortos como Lecap y, para aquellos más riesgosos, bonos atados al CER como TC20 y TC21. Y si quieren más riesgo, pueden incorporar DICP y PARP. Otra alternativa aconsejable son las letras cortas en pesos de la Provincia de Buenos Aires”.

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