A 20 años del 11-S, Al Qaeda recobra fuerzas de la mano de los talibanes

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Los expertos coinciden que el fin de la ocupación en Afganistán le permitirá reagruparse, lo que alentará el retorno de los ataques a los intereses de EE.UU. en la región.

Washington - A 20 años de los atentados del 11 de septiembre (11-S) y una década después de la muerte de su líder Osama Bin Laden, Al Qaeda está diezmada pero no extinta: sobrevivió a la extensa ofensiva militar de Estados Unidos, inspiró la creación de otros grupos yihadistas en África y Medio Oriente, y ahora tiene la posibilidad de recobrar nuevas fuerzas de la mano de los talibanes en Afganistán.

A través de los ataques con aviones a las Torres Gemelas y el Pentágono en 2001, la organización extremista logró trascendencia internacional y se convirtió en blanco principal de la llamada “guerra contra el terrorismo” que la Casa Blanca impulsó junto a sus aliados.

Al Qaeda recibió varios golpes durante estas campañas militares, desde el asesinato de jerarcas como el exjefe militar Ayman al-Zawahiri y el propio Bin Laden, hasta la caída del Emirato Islámico (EI) de Afganistán comandado por los talibanes, aliados en el terreno y con la misma visión fundamentalista dentro de la rama sunnita del Islam.

Pese a esto, no fue derrotado y más allá de nuevos atentados atribuidos a sus células como el ocurrido en 2004 en el sistema de trenes de Madrid o el de 2015 a la redacción de Charlie Hebdo en París, su supervivencia se debió a que rediseñó su estrategia al fortalecer sus raíces en Afganistán y Pakistán y dar apoyo a otros grupos yihadistas en países ocupados por Occidente.

Expansión

“Al Qaeda migró geográfica e ideológicamente desde los ataques del 11 de septiembre. Aunque algunos de sus ideólogos centrales que planearon ataques terroristas internacionales junto a Bin Laden todavía están activos, el enfoque actual está principalmente en conflictos intraestatales en lugares como Somalia, Siria, Yemen y el Sahel”, indicó Steve Killelea, presidente ejecutivo del Instituto para la Economía y la Paz.

El think tank con sede en cuatro continentes elabora todos los años el Índice Mundial de Terrorismo, trabajo que expone un aumento en las muertes vinculadas a esta cuestión desde 2002 en Medio Oriente, África del Norte, Asia Meridional y África Subsahariana y que cuantifica el fracaso de la cruzada impulsada por la Casa Blanca tras el ataque más letal contra su territorio.

“Si el objetivo de la invasión de Afganistán era desmantelar Al Qaeda y otros grupos yihadistas y crear un estado libre de terrorismo, esos objetivos claramente fracasaron. Ahora hay muchos más grupos yihadistas que llevan a cabo ataques terroristas (afiliados a Al Qaeda o no) que antes de la invasión de Afganistán, y el Índice Global de Terrorismo 2020 tiene a Afganistán como el país más afectado por el terrorismo en el mundo”, precisó Killelea.

“La campaña antiterrorista en Afganistán posterior al 11-S eliminó a Al Qaeda en Afganistán, pero los problemas se trasladaron a Pakistán, donde los terroristas locales y elementos estatales optaron por proteger a muchos de sus líderes de alto rango”, explicó a esta agencia Sajjan Gohel, director de Seguridad Internacional de la Fundación Asia-Pacífico con sede en Reino Unido.

La incógnita es mayor sobre el impacto que tendrá esto para Occidente, principalmente si este resurgimiento implicará nuevos ataques contra sus intereses en otros países islámicos y más allá. “Los combatientes de Al Qaeda estuvieron luchando junto a los talibanes y es muy probable que regresen gradualmente a Afganistán para reanudar operaciones más amplias que apunten contra los intereses estadounidenses en todo el mundo islámico” dijo Hohel.

Y concluyó: “Al Qaeda también buscará reclutar combatientes extranjeros de todo el mundo para incrementar su posición y capacidad de operar a través de la frontera. El teatro de operaciones Afganistán-Pakistán está a punto de reiniciarse”.

Agencia Télam

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