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El 183o
aniversario de
su independencia
encontró
a Bolivia
enfrentada
entre quienes
apoyan y
quienes
rechazan el
proyecto
político y
económico de
Morales. El
presidente
debió hablar
desde los
balcones del
Palacio
Quemado, en
La Paz, ante la
imposibilidad
de hacerlo
ante el
Congreso en
Sucre, cuyas
autoridades,
opositoras,
dijeron que no
le garantizaban
seguridad.
El martes a la noche, varios disparos realizados por sicarios a bordo de motocicletas impactaron en el vehículo oficial del ministro de la Presidencia, Juan Ramón Quintana, en la ciudad de Trinidad, capital del departamento del Beni, gobernado por el prefecto opositor Ernesto Suárez.
El ministro, una suerte de jefe de Gabinete, dijo que hasta el momento no se sabía con certeza quiénes fueron los autores materiales e intelectuales del atentado, pero afirmó que se trata de una muestra de la «mentalidad criminal y delictiva con la que operan en el Beni» quienes se ven afectados por el referendo revocatorio, reportó la «Agencia Boliviana de Información (ABI)».
«Esas fuerzas, que estaban acostumbradas a operar en ausencia del Estado y a usurpar el poder popular hoy se ven prácticamente asediadas por una conciencia ciudadana que ha decidido rechazar la gestión del prefecto; ésta es la reacción que se ha manifestado en Trinidad, el atentado criminal», afirmó Quintana.
El martes un reclamo por un nuevo régimen jubilatorio ya en discusión en el Congreso motivó el bloqueo de la ruta Oruro-La Paz por varios miles de mineros y un enfrentamiento con la policía que dejó un saldo de dos muertos y más de 30 heridos.
Simultáneamente, grupos cívicos opositores al gobierno impidieron en Tarija con violentos incidentes en el aeropuerto, en un hotel céntrico y la sede de la empresa de telefonía, el encuentro de Morales con los presidentes de la Argentina, Cristina Fernández de Kirchner, y de Venezuela, Hugo Chávez.
Por su parte, el jefe del principal partido de oposición, Poder Democrático y Social (Podemos), el ex presidente Jorge Tuto Quiroga, que habilitó y votó la ley de convocatoria del revocatorio con lo que se ganó el calificativo de «traidor» por parte de los prefectos también enfrentados a Morales, dijo ayer que este 6 de agosto «es el más triste en democracia».
«Tenemos que lamentar velorios, entierros y luto. Este 6 de agosto estamos lamentando división y enfrentamientos como el que se ha visto en Oruro, con un presidente que no puede ir a Sucre y presidentes que no pueden llegar a Tarija», dijo, citado por la agencia de noticias «Bolpress».




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