20 de septiembre 2005 - 00:00

Aceptó Corea del Norte renunciar a su arsenal atómico

Pekín (EFE, AFP, Reuters, ANSA) - Después de dos años de negociaciones, EE.UU. y Corea del Norte alcanzaron ayer un acuerdo por el que Pyongyang se compromete a abandonar todos sus programas nucleares de armamento y a regresar cuanto antes al Tratado de No Proliferación Nuclear (TNP).

Fueron necesarias tres reuniones de diálogo sin resultados en 2003 y en 2004 y 20 días de negociaciones en 2005 para que el régimen comunista de Corea del Norte accediera a desmantelar su arsenal atómico a cambio de ayudas económicas y garantías políticas, además de que se considerara su derecho a usar energía nuclear con fines pacíficos.

«El primer paso es la desnuclearización de Corea del Norte», declaró el máximo negociador estadounidense, Christopher Hill, quien no dudó en calificar de «histórico» este momento, no sólo para «el futuro de Corea del Norte, sino también para el de todos nosotros».

A cambio del «compromiso voluntario» de Pyongyang, China, EE.UU, Japón, Rusia y Corea del Sur se avinieron a considerar un posible reactor nuclear de agua liviana para Corea del Norte cuando se den «las condiciones adecuadas».

Según Hill, para ello será necesario que el país vuelva a entrar en el TNP y permita el regreso de inspectores de la Agencia Internacional de la Energía Atómica (AIEA).

El desmantelamiento y las garantías de seguridad y ayuda energética a Corea del Norte (dos millones de kilovatios al año, prometidos por Seúl) se pondrán en marcha «compromiso por compromiso, acción por acción», según la agencia oficial china «Xinhua».

Corea del Norte es una volátil dictadura que se ha dotado de armas atómicas, lo que la convirtió en una grave amenaza regional.


Entre las promesas políticas, Washington aseguró que «no tiene intención de atacar ni de invadir Corea del Norte con armas nucleares o convencionales» y que no posee armamento nuclear en la península, es decir, en territorio surcoreano.

Aunque las seis partes implicadas en el diálogo -las dos Coreas, EE.UU., Japón, Rusia y la anfitriona China-celebrarán más rondas en el futuro para analizar y controlar la aplicación del acuerdo, éste es
«el principio del fin» de la crisis nuclear iniciada en octubre 2002, cuando Pyongyang había reconocido haber reanudado su programa nuclear.

En el acuerdo final
se incluyeron cuestiones que la anfitriona China consideraba «no pertinentes» en las conversaciones, como los problemas bilaterales entre Japón y Corea del Norte relativos a los ciudadanos japoneses secuestrados por Pyongyang en décadas pasadas y que Tokio exige que sean repatriados.

Sin embargo, el acuerdo deja claro que
en el diálogo futuro no se discutirán problemas relacionados con el régimen político norcoreano, que había sido acusado por EE.UU. con anterioridad de «reducto de la tiranía» o de miembro del llamado «eje del mal» junto con Irán e Irak.

En tanto, el presidente estadounidense,
George W. Bush, consideró que el desarme fue «un paso positivo». «Cinco países hablaron y dijeron que no es del interés del mundo que Corea del Norte tenga un arma nuclear», dijo Bush a periodistas.

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