Acusan a Bush de frustrar rastreo clave de Bin Laden

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Washington (EFE, AFP, Reuters, ANSA) - Una supuesta filtración del gobierno de George W. Bush sobre un video de Osama bin Laden antes de que fuera difundido saboteó la capacidad hasta entonces secreta de una empresa privada para interceptar las comunicaciones de Al-Qaeda, informó ayer el diario «The Washington Post».

Según el «Post», el grupo de Inteligencia SITE había logrado acceso encubierto a las redes de comunicación de la organización terrorista. Pero esa capacidad se perdió luego de que la Casa Blanca informara que la compañía había obtenido un video de Bin Laden antes de que fuera difundido por el movimiento.

«Técnicas cuyo desarrollo llevó años ahora son inefectivas y carecen de valor», dijo la fundadora de SITE, Rita Katz, al periódico.

La empresa, que monitorea sitios de Internet y comunicación pública de grupos terroristas e islamistas, y ofrece la información a sus clientes -agencias de noticias, diarios, etcétera-, obtuvo antes de su difusión una copia del video que Bin Laden había grabado con motivo del último aniversario de los atentados a las Torres Gemelas y se la entregó a la Casa Blanca la mañana del 7 de setiembre.

  • Protección

    Pero SITE solicitó que la existencia del video se mantuviera en secreto para proteger su trabajo. Sin embargo, por la tarde el video y su transcripción habían sido filtrados y ya estaban en poder de la CNN, según el «Post».

    La Casa Blanca, por su parte, dijo estar «preocupada» pero negó categóricamente haber causado la fuga informativa. «Estamos muy preocupados», dijo la portavoz de la presidencia estadounidense Dana Perino. Pero «no fuimos nosotros», respondió a la prensa cuando se le preguntó si la administración Bush era la responsable del error.

    En paralelo, el gobierno difundió un documento titulado «Estrategia Nacional para la Seguridad Interna» en el que señala que grupos y células inspiradas o guiadas por Al-Qaeda siguen siendo la más seria amenaza terrorista contra Estados Unidos.

  • Continuidad

    El texto afirma que pese a los avances obtenidos después del 11 de setiembre de 2001, la organización mantiene «un intento estratégico no redimensionado» de atacar el país y posiblemente «aumentará sus propios esfuerzos de infiltrar operativos» en territorio norteamericano.

    El gobierno de Bush remarca cómo el liderazgo de Al-Qaeda logró reconstituirse y dotarse de un nuevo «refugio seguro» en el área tribal paquistaní a lo largo de la frontera con Afganistán. La Casa Blanca afirma en el informe que permanece «el deseo persistente de Al-Qaeda de dotarse de armas de destrucción masiva», entre ellas, nucleares o biológicas.

    De esta forma, la Casa Blanca llama de nuevo al Congreso dominado por los demócratas a ampliar las facultades legales de las agencias de inteligencia del país para escuchar a los sospechosos de terrorismo «mientras se protegen las libertades civiles de los estadounidenses».

    Luego del fracaso del gobierno para impulsar reformas migratorias en el Congreso, el informe llama a mejorar la capacidad para detener y expulsar a los extranjeros ilegales, « incluyendo criminales y terroristas potenciales».

    «Hoy nuestra nación es más segura, pero todavía no estamos seguros», dijo Bush en una carta que acompaña al documento.
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