14 de octubre 2002 - 00:00

Acusan ya a Al-Qaeda por el grave atentado en Indonesia

Washington y Yakarta (Reuters, EFE, DPA, AFP, ANSA) - Después de que el presidente estadounidense George W. Bush lograra luz verde en el Congreso para un ataque a Irak, los atentados terroristas que dejaron en la isla indonesia de Bali más de 182 muertos el pasado sábado provocaron una ola de repudio internacional que podría ayudar al consenso que tanto busca EE.UU. contra el régimen de Saddam Hussein.

Las acciones terroristas en el país asiático, además, hicieron que el Departamento de Estado aconsejara a los estadounidenses que residen en esa nación irse, en momentos en que el jefe del Pentágono, Donald Rumsfeld, ordenó a los mandos militares que ajusten sus planes estratégicos para una guerra contra Irak, que incluirían el uso intensivo de armas de precisión y menos tropas.

A pesar de que en la Cámara alta la mayoría está en manos de la oposición demócrata, la resolución sobre los poderes de guerra fue aprobada con un margen más amplio: 77 senadores a favor y 23 en contra. En la Cámara de Representantes el consenso fue menos neto: 296 por el sí contra 133 por el no. Así, Bush logró la principal carta interna para intentar convencer al Consejo de Seguridad de la ONU de emitir una resolución que también autorice automáticamente un ataque si Saddam Hussein no cumple con los mandatos de desarme de la ONU. «Los terroristas han vuelto a atacar a inocentes, esta vez en Indonesia, y el mundo debe unirse para enfrentar esta amenaza global del terrorismo», declaró Bush.

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Al respecto, el primer ministro británico, Tony Blair, se declaró «horrorizado» por el atentado, mientras que el Alto Representante de Política Exterior y Seguridad Común de la UE, Javier Solana, consideró que «el terrible ataque» producido en Bali «muestra claramente que la lucha contra el terrorismo está lejos de haber terminado». En términos similares se expresaron los gobiernos de Rusia, Alemania y otros países.

En tanto, el ataque, explicaron fuentes de la Administración Bush, coincide con la preocupación que Estados Unidos expresó en las última semana por una serie de indicios que demostrarían la reorganización de Al-Qaeda.

La Casa Blanca envió en la última jornada a Yakarta a un grupo de expertos del FBI para colaborar con las autoridades de Indonesia en la investigación del atentado, el más grave en la historia de ese país y en el que murieron o resultaron heridos varios turistas. Un equipo de Scotland Yard también se alistaba para partir de Londres para colaborar en la investigación del atentado. Los servicios de inteligencia estadounidenses ven detrás del atentado las huellas de Al-Qaeda no sólo por la metodología utilizada (se eligió un club nocturno frecuentado por turistas), sino porque coincide con el segundo aniversario del ataque contra la nave de guerra «Us Cole» en Yemen.

Aunque ningún grupo se responsabilizó de los atentados, las autoridades de Indonesia, un país que acoge a la mayor comunidad musulmana del mundo, también centran sus investigaciones en Jemaah Islamiya, un grupo islámico del que se cree que es el brazo de Al-Qaeda en el sudeste asiático.
Dos de los tres atentados registrados en la noche del sábado en Indonesia tuvieron lugar en la isla de Bali, y el otro en la isla de Célebes, en un lugar próximo al consulado filipino.

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