Admite el Ejército de EE.UU. que está desbordado por Irak
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El jefe del Estado Mayor del Ejército norteamericano, general
George Casey, insistió en describir las dificultades del arma
para atender simultáneamente los problemáticos frentes de
Irak y Afganistán, incomodando a la Casa Blanca.
Para enfrentar el «terrorismo global y la ideología extremista que siguen siendo una amenaza a los ideales de EE.UU.», continuó, el Ejército debe «ser una fuerza versátil, ágil y capaz de confrontar una era de conflicto persistente». Añadió que el arma se ve obligada a « mantener su contingente mediante el reclutamiento (de nuevos voluntarios) y la retención» de soldados al finalizar sus contratos.
La presión sobre el Ejército se intensificó a principios de año cuando el presidente George W. Bush decidió aumentar en 35.000 el número de soldados en Irak como parte de los esfuerzos para controlar la creciente violencia sectaria. Para cumplir con esa demanda, el Ejército debió ampliar la permanencia de las unidades desplegadas en ese país de 12 a 15 meses, un elemento al que a menudo se atribuye la «tensión» que sufren los efectivos.
La insistencia de la oposición demócrata y el descontento de la población local impulsaron a Bush a anunciar el retiro de un número equivalente de soldados para mediados del año que viene, lo que dejaría el total de efectivos en los 130.000 existentes antes de esa movilización adicional. A ellos hay que sumar los 120.000 desplegados en Afganistán, que enfrentan un violento rebrote de la resistencia talibán.
Las declaraciones de Casey, que asumió su cargo hace seis meses, debieron ser relativizadas por Gates. «Hubo mucha preocupación sobre las condiciones de las Fuerzas Armadas, incluso algunos han asegurado que están quebradas. Yo creo que no es así», aseguró el jefe del Pentágono.
Poco después, Gates aprobó un plan para sumar 65.000 efectivos al Ejército para 2010, dos años antes de lo que estaba previsto. El objetivo es llevar en tres años los actuales 512.000 militares activos a 547.000, explicó David Chu, subsecretario de Defensa a cargo del personal en el Pentágono.
Desde la invasión de Irak en 2003, 3.773 soldados estadounidenses murieron en la guerra y cerca de 27.850 resultaron heridos en combate.
Mientras tanto, la situación en el país árabe sigue siendo de suma violencia. Al menos diez niñas fueron heridas ayer en una escuela de Diwaniya, al sur de Bagdad, por disparos de mortero que cayeron sobre una escuela primaria en el primer día de clases.
El objetivo de los atacantes era un cuartel de las fuerzas conjuntas iraquíes y multinacionales, pero por error fue alcanzado el colegio de niñas Al-Rwad, justo en el día de comienzo de las clases.
Los ataques que padece el país están provocando mayor deserción escolar y un temor creciente entre los padres que acompañan a sus hijos a la escuela.
También ayer las fuerzas norteamericanas afirmaron que 37 «terroristas» fueron muertos y 25 «sospechosos» arrestados en el curso de una operación militar en la región de Diyala.




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