Admite el Ejército de EE.UU. que está desbordado por Irak

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Washington (EFE, AFP, Reuters) - El general George Casey, jefe del Estado Mayor de EE.UU., abrió ayer una fuerte polémica al sugerir que el Ejército de ese país se encuentra desbordado y en crisis por su participación en las guerras de Irak y Afganistán, lo que obligó al secretario de Defensa, Robert Gates, a realizar una aclaración pública.

El jefe militar señaló que el Ejército se encuentra « desequilibrado» luego de seis años de guerra en esos países y de enfrentar pedidos de servicio impredecibles en un tiempo de «conflicto persistente». Reiteró así conceptos similares a los vertidos en ocasiones previas, aunque agregó apreciaciones que obligaron a la Casa Blanca a aclarar sus dichos.

  • Costo

    «Estamos consumiendo nuestra capacidad operativa tan pronto como la producimos», indicó Casey el martes a la noche ante la convención de la Asociación del Ejército de EE.UU. «Seis años de guerra han tenido un costo para los soldados del Ejército, sus familias, sus equipos», explicó.

    «Desequilibrado no significa ni quebrado ni vacío, pero sí nos encontramos exigidos por las demandas actuales», aclaró, con todo, Casey, consciente del contenido controvertido de su definición, que fortalece los argumentos de quienes dicen que la prolongación de la guerra en Irak debilita a EE.UU. para hacer frente a otros desafíos, posiblemente en Irán.

    «Sabemos que era necesario ir (a la guerra), y nos tomará tres o cuatro años y una sustancial cantidad de recursos para que volvamos al equilibrio», aseguró el jefe militar a periodistas durante la convención del arma.

    Para enfrentar el «terrorismo global y la ideología extremista que siguen siendo una amenaza a los ideales de EE.UU.», continuó, el Ejército debe «ser una fuerza versátil, ágil y capaz de confrontar una era de conflicto persistente». Añadió que el arma se ve obligada a « mantener su contingente mediante el reclutamiento (de nuevos voluntarios) y la retención» de soldados al finalizar sus contratos.

    La presión sobre el Ejército se intensificó a principios de año cuando el presidente George W. Bush decidió aumentar en 35.000 el número de soldados en Irak como parte de los esfuerzos para controlar la creciente violencia sectaria. Para cumplir con esa demanda, el Ejército debió ampliar la permanencia de las unidades desplegadas en ese país de 12 a 15 meses, un elemento al que a menudo se atribuye la «tensión» que sufren los efectivos.

    La insistencia de la oposición demócrata y el descontento de la población local impulsaron a Bush a anunciar el retiro de un número equivalente de soldados para mediados del año que viene, lo que dejaría el total de efectivos en los 130.000 existentes antes de esa movilización adicional. A ellos hay que sumar los 120.000 desplegados en Afganistán, que enfrentan un violento rebrote de la resistencia talibán.

  • Preocupación

    Las declaraciones de Casey, que asumió su cargo hace seis meses, debieron ser relativizadas por Gates. «Hubo mucha preocupación sobre las condiciones de las Fuerzas Armadas, incluso algunos han asegurado que están quebradas. Yo creo que no es así», aseguró el jefe del Pentágono.

    Poco después, Gates aprobó un plan para sumar 65.000 efectivos al Ejército para 2010, dos años antes de lo que estaba previsto. El objetivo es llevar en tres años los actuales 512.000 militares activos a 547.000, explicó David Chu, subsecretario de Defensa a cargo del personal en el Pentágono.

    Desde la invasión de Irak en 2003, 3.773 soldados estadounidenses murieron en la guerra y cerca de 27.850 resultaron heridos en combate.

    Mientras tanto, la situación en el país árabe sigue siendo de suma violencia. Al menos diez niñas fueron heridas ayer en una escuela de Diwaniya, al sur de Bagdad, por disparos de mortero que cayeron sobre una escuela primaria en el primer día de clases.

    El objetivo de los atacantes era un cuartel de las fuerzas conjuntas iraquíes y multinacionales, pero por error fue alcanzado el colegio de niñas Al-Rwad, justo en el día de comienzo de las clases.

    Los ataques que padece el país están provocando mayor deserción escolar y un temor creciente entre los padres que acompañan a sus hijos a la escuela.

    También ayer las fuerzas norteamericanas afirmaron que 37 «terroristas» fueron muertos y 25 «sospechosos» arrestados en el curso de una operación militar en la región de Diyala.
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