Grand Rapid, EE.UU. (AFP, ANSA, DPA) - La sombra de la amenaza terrorista vuelve a planear sobre Estados Unidos y el esperado impulso de la Convención Demócrata para la candidatura de John Kerry se desvanece. Cuatro días después del gran espectáculo opositor montado en Boston, la campaña de Kerry sufre nuevos embates y la ventaja sobre el oficialismo se reduce a sólo tres puntos, según las últimas encuestas divulgadas ayer.
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La Convención Demócrata de la semana pasada en Boston tenía como objetivo difundir la imagen de Kerry como un líder más solvente que Bush. La última encuesta de Gallup/CNN/USA Today --con un margen de error de 4%- otorgó a Kerry 50% de las intenciones de voto contra 47% de Bush (antes de la convención tenían 49% y 45%, respectivamente). Es la primera vez desde 1972 que un candidato no gana terre-no después de la convención de su partido, dijo «USA Today».
Otro sondeo de la cadena televisiva CBS amplía la ventaja a seis puntos (47% a 41%), apenas por encima del margen de error.
La oficina de campaña de Kerry quitó importancia al tema y explicó que en una contienda tan reñida el repunte tras la convención no puede ser masivo.»Eso no quiere decir nada, porque no sabemos quiénes son los electores potenciales. Si pres-tara atención a las encuestas habría renunciado en diciembre», dijo a CNN.
En cambio, Larry Sabato, profesor y analista de la Universidad de Virginia, consideró que en un contexto de creciente polarización, «los demócratas ya estaban unidos en su odio a Bush», por lo que la convención es poco relevante. Tampoco acompa-ñó los intereses de Kerry la cobertura mediática, muy inferior a congresos partidarios anteriores en estas circunstancias.
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Ayer, Kerry y su compañero de fórmula, John Edwards, presentaron su libro «Nuestro proyecto para Estados Unidos: más fuertes en lo interno, respetados en el mundo». Kerry lo hizo en el Medio Oeste y Edwards, en Florida.
Las primeras palabras del candidato presidencial, tras una reunión con bomberos de Grand Rapids (Michigan, norte), fueron más duras que lo acostumbrado. Recordó que desde hace meses que viene «reclamando que se nombre» un superjefe de inteligencia, medida adoptada ayer por Bush (ver aparte). «Estamos en guerra, y cuando estamos en guerra necesitamos pensar rápidamente», dijo en Michigan, uno de los estados clave para los comicios del 2 de noviembre.
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