11 de marzo 2008 - 00:00

Afecta a Berlusconi nostálgico fascista

Roma (EFE, ANSA, DPA) - El polémico empresario Giuseppe Ciarrapico, ex dueño de la Roma y posible candidato al Senado por el partido del Pueblo de la Libertad (PDL), afirmó en una entrevista que nunca ha renegado de su pasado fascista, desatando una dura polémica en el mundo político italiano, inclusive en el seno de su propio partido.

En una entrevista publicada ayer por el diario «La Repubblica», Ciarrapico -que entre otras cosas fue dueño del diario oficial del neo-fascista Movimiento Social Italiano (MSI)- dijo, interrogado sobre su pasado ideológico, que «el fascismo me ha dado alegrías y sufrimientos, pero nunca he renegado de él, nunca me he confundido».

Las polémicas declaraciones fueron inmediatamente denunciadas por el centro-izquierda Walter Veltroni, candidato a premier del Partido Democrático (PD), señaló que «una fuerza democrática no puede poner como candidato a Ciarrapico: la persona que dio esa entrevista no puede estar en las listas de una fuerza conservadora pero democrática».

Pero las principales críticas llegaron del partido que debería presentarlo ante el electorado, comenzando por Gianfranco Fini, el hombre que llevó el MSI a renunciar a su pasado postfascista, transformándolo primero en Alianza Nacional y luego en una parte del PDL.

«Si hubiera dependido de nosotros... Nosotros con eso no tenemos nada que ver», comentó escuetamente Fini, pero otro candidato de su partido, Fiamma Nierestein -conocida intelectual de la comunidad judía italiana- fue mucho más dura, señalando que «soy personalmente incompatible con Ciarrapico: yo he visto a Fini con la kippah en Jerusalén pidiendo perdón por las leyes raciales del fascismo. Esto es otra cosa».

  • Intransigente

    Más intransigente aún fue Umberto Bossi, líder de la Liga Norte -el partido autonomista aliado con el PDL en Italia septentrional- quien le sugirió al empresario retirar su candidatura, al decir que «sería oportuno que Ciarrapico diera un paso hacia atrás, para no dañar la coalición».

    Pero el empresario rechazó la invitación y reaccionó a las críticas que le fueron formuladas puntualizando sus declaraciones a «La Repubblica»: «Nunca he escondido mi adhesión juvenil al fascismo, pero siempre he expresado mi total condena de la pérdida de democracia y aun más de las discriminaciones raciales que provocó».
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