Tres estadounidenses fueron condenados hoy por un tribunal de Afganistán a penas de hasta 10 años de prisión por torturar y detener a civiles afganos ilegalmente y dirigir una cárcel clandestina en el país.
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Se trata de Jonathan "Jack" Idema, un ex "boina verde" del Ejército estadounidense; Brent Bennett, otro ex soldado estadounidense; y el documentarista Edward Caraballo, los tres detenidos en Afganistán en julio pasado.
Los hombres rechazaron los cargos en su contra e insistieron en que estaban en Afganistán con la autorización de los gobiernos estadounidense y afgano para colaborar en la búsqueda de miembros de la red Al Qaeda y del movimiento integrista de los talibanes.
Idema y Bennett fueron condenados a 10 años de prisión y Caraballo a ocho, en tanto cuatro afganos acusados de complicidad recibieron penas de uno a cinco años de cárcel.
Los abogados de los tres estadounidenses dijeron que apelarán la sentencia, por considerar que el proceso judicial contra sus clientes no cumplió con los estándares jurídicos internacionales.
"Hoy no se hizo Justicia. Culpo al gobierno estadounidense, a la administración Bush y al sistema legal afgano", dijo John Edwards, abogado de Idema.
Idema insistió desde su detención en que operaba para el gobierno norteamericano en "actividades antiterroristas" y en que tuvo contactos con funcionarios que trabajan para el secretario de Defensa estadounidense, Donald Rumsfeld.
Sus abogados mostraron hoy a la Corte un video de los tres arribando al aeropuerto de Kabul y hablando con funcionarios afganos de alto rango, incluido el jefe de policía de la capital, Baba Jan, una prueba, según dicen, de que su misión era oficial.
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