20 de agosto 2008 - 00:00

Afganistán: emboscan y matan a 10 franceses

Residentes locales observan el cadáver de un terrorista suicida que acaba de inmolarse en el este de Afganistán. La situación de seguridad tiende a estabilizarse en Irak, pero no deja de agravarse en el país que dio refugio a Bin Laden hasta los ataques del 11-S.
Residentes locales observan el cadáver de un terrorista suicida que acaba de inmolarse en el este de Afganistán. La situación de seguridad tiende a estabilizarse en Irak, pero no deja de agravarse en el país que dio refugio a Bin Laden hasta los ataques del 11-S.
París y Kabul (EFE, AFP) - Decidido a proseguir «la lucha contra el terrorismo», Nicolas Sarkozy viajó ayer a Afganistán tras la muerte de diez soldados franceses y las heridas sufridas por otros 21 a causa de una emboscada tendida por insurgentes talibanes. Se trata de la mayor pérdida registrada por las fuerzas francesas en el país asiático desde el comienzo de la intervención en 2001 y una de las más importantes sufridas por militares galos desde el atentado de 1983 en Beirut, que mató a 58 efectivos.

«Francia está decidida a proseguir la lucha contra el terrorismo, por la democracia y la libertad. La causa es justa, defenderla es el honor de Francia y de sus Fuerzas Armadas», aseguró Sarkozy.

Los paracaidistas franceses, que participaban en una misión de reconocimiento e inteligencia junto a soldados afganos y fuerzas especiales estadounidenses, cayeron en una emboscada en el área de Uzbin, en el valle de Surobi, unos 50 kilómetros al este de Kabul.

Los hechos tuvieron lugar el lunes a comienzos de la tarde, cuando los soldados de cabeza de la columna, de unos cien efectivos en total, llegaron a un puerto de montaña, a unos 2.000 metros, según relataron ante la prensa el ministro francés de Defensa, Hervé Morin; y el jefe de Estado Mayor, general Jean-Louis Georgelin.

  • Estrategia

  • Los combates que siguieron a la emboscada, «muy bien montada» y en la que participaron unos 100 rebeldes, según el general, provocaron la muerte de unos 30 talibanes y que un « importante» dirigente de los islamistas resultara herido.

    El ataque talibán revela una nueva estrategia de ese grupo aliado de Osama bin Laden, que tras permanecer acantonado en sus bastiones del sur y el este de Afganistán ahora arrecia sus golpes y cerca la propia capital.

    «Si se estudia lo que ocurrió en la guerra contra los soviéticos, Kabul estaba rodeado por los 'muyahidines', y ahora vemos cómo ocurre lo mismo», estimó Harun Mir, del Centro de Investigación y de Estudios Políticos de Afganistán.

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