Nueva Delhi (Reuters, EFE) - La India acusó ayer a Pakistán de exacerbar tensiones entre los dos rivales nucleares con «una postura beligerante» sobre la disputada región de Cachemira, mientras continuaban intensas gestiones de paz en el extranjero.
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Pakistán rechazó las acusaciones, diciendo que no tenían fundamento, y culpó del incremento de las tensiones a declaraciones «estridentes y desaforadas» de los líderes de la India.
Pero el presidente militar paquistaní, Pervez Musharraf, y el primer ministro indio, Atal Behari Vajpayee, aceptaron reunirse con el presidente ruso, Vladimir Putin, en el marco de otra gestión de paz, dijo la agencia de noticias «Interfax». Los encuentros, en la ex república soviética de Kazajstán, no motivarán una reunión directa entre los dos líderes, que asistirán a una cumbre regional de seguridad, dijo a la agencia en Moscú el vicecanciller Alexander Losyukov.
Un día después de que Musharraf dijera que Pakistán no desea la guerra pero que está listo para responder «con todo el poderío» si el país es atacado, Islamabad realizó ayer la tercera y última de una serie de pruebas «de rutina» con misiles capaces de transportar cabezas nucleares. La amenaza de guerra entre los dos gigantes del sur de Asia ha alarmado a líderes mundiales, mientras estimaciones indican que un conflicto nuclear podría costar 12 millones de vidas.
• Acusación
En la primera respuesta oficial de la India al discurso de Musharraf el lunes por la noche, el canciller indio, Jaswant Singh, acusó al líder militar paquistaní de mostrar una «postura beligerante».
Singh, que calificó de «decepcionante y peligroso» el discurso de Musharraf, indicó que no podría haber conversaciones ni repliegue militar hasta que Pakistán no frenara el «terrorismo a través de la frontera».
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