Lima (EFE, Reuters) - Los sindicatos de Perú, desde los de industriales y maestros hasta los de mineros y agricultores, convocaron para hoy una huelga nacional que se une a la ola de protestas contra el gobierno que desde hace semanas convulsionan el país.
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La Central General de Trabajadores del Perú (CGTP) convocó al paro general en protesta contra la política del presidente Alan García, a quien acusan de no implementar medidas para distribuir la riqueza y le exigen solución a diversos conflictos sectoriales.
A la protesta se sumarán los gremios mineros y agrarios, entre otras organizaciones sociales, plegándose así a la huelga indefinida de maestros que se inició el pasado jueves.
Las protestas, que ayer se cobraron la vida de una niña de doce años en la ciudad altoandina de Abancay, se prevé que se tornen aun más violentas. Por eso, el gobierno decretó que las Fuerzas Armadas se unan a la policía nacional para mantener el orden.
La ola de protestas coincide con un momento muy positivo para la economía nacional. El Producto y la inversión privada crecieron en 2006 8% y 20%, respectivamente, según datos oficiales, y se proyecta que la bonanza se mantenga este año.
Pese a las buenas proyecciones económicas, la Defensoría del Pueblo advirtió la semana pasada que el número de conflictos sociales en Perú se eleva a 75 y de esta cifra 35 están activos.
Esto se traduce en que la popularidad del mandatario, que el 28 de julio próximo cumplirá el primer año de su segundo gobierno, haya descendido de 63% a 42% entre agosto de 2006 y junio último.
La actual gestión de García mantiene los lineamientos económicos ortodoxos de la anterior, de Alejandro Toledo, a diferencia de su primera gestión, cuando su populismo llevó a Perú a un caos hiperinflacionario.
Desde que García asumió la presidencia ha afrontado sucesivas protestas en zonas mineras y petroleras, entre ellas la protagonizada por los trabajadores de Yanacocha, el yacimiento de oro más grande de Latinoamérica.
Perú afronta desde hace décadas problemas como el cultivo de la hoja de coca y el narcotráfico o la demanda de mejoras laborales, pero ahora se han unido los relativos a la descentralización.
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