Brasilia (EFE) - El Senado brasileño eliminó ayer, en una votación secreta, todas las vías constitucionales para destituir por corrupción a Antonio Carlos Magalhaes, un poderoso «cacique» conservador y aliado clave del presidente del país, Luiz Inácio Lula Da Silva.
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Magalhaes, de 75 años, fue acusado de haber espiado con escuchas telefónicas irregulares a una ex amante y a adversarios en su fortín político, el estado de Bahía (nordeste), cuya capital es Salvador.
Cuarenta y nueve senadores votaron a favor de la absolución del congresista, 25 lo hicieron por la destitución y dos se abstuvieron. El archivo del proceso, que amenazaba hacer perder los derechos políticos de Magalhaes, no lo libra, sin embargo, de una investigación del Poder Judicial.
El líder del Partido del Frente Liberal (PFL) influye desde hace unos 50 años en todos los gobiernos que se han alternado el poder.
Magalhaes deberá refutar ante la Justicia denuncias sobre su participación en la intervención de aparatos telefónicos de sus adversarios políticos y de una mujer, que dice haber sido su amante durante doce años. Esa denuncia, que será juzgada por el Supremo Tribunal Federal, la instancia máxima de la Justicia brasileña, surgió a raíz de las acusaciones formuladas por la abogada Adriana Barreto, de 31 años.
• Respaldo
La mujer dijo que las escuchas ilegales fueron establecidas con la connivencia de autoridades y de la policía del estado de Bahía. La acusación de la abogada fue respaldada con el contenido de cintas magnéticas obtenidas por periodistas del semanario brasileño «Istoé», en las cuales Magalhaes daba a entender que había participado en las escuchas.
Con su absolución en el Congreso, el parlamentario evita tener que repetir un proceso de investigación semejante que enfrentó hace dos años, cuando debió renunciar a su cargo para evitar el riesgo de ser destituido.
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