29 de octubre 2002 - 00:00

Amenaza Putin con represalias a terroristas

Moscú (Reuters, EFE, AFP) - Dos días después de que las fuerzas especiales rusas pusieran fin a la toma de rehenes en el teatro moskovita de Dubrovka, el presidente Vladimir Putin dijo ayer que no habrá acuerdo con los «terroristas» chechenos y amenazó con tomar represalias masivas contra el terrorismo.

«El ejército recibió instrucciones para responder con los mismos medios a las amenazas terroristas con armas de destrucción masiva contra Rusia», sostuvo Putin durante una reunión con su gobierno.

El presidente electo de Chechenia deslegitimado por Moscú, Aslan Masjadov, a través de un asistente se mostró dispuesto a sostener conversaciones incondicionales con representantes rusos para buscar una solución política al conflicto.

«Podemos resolverlo políticamente», declaró su enviado Ajmed Zakayev en una reunión chechena en Copenhague.

Sin embargo, el Kremlin afirmó que Masjadov está implicado en el asalto terrorista del teatro ruso y también acusó a Al-Qaeda de estar detrás de la toma de rehenes.

El primer ministro Tony Blair sostuvo que la toma de rehenes, el atentado con coche bomba de Bali y el asesinato de un diplomático estadounidense en Amman forman parte de una misma «nueva forma de extremismo terrorista», que debe ser combatida internacionalmente.

Blair denunció así una «combinación mortal de fanatismo político y religioso, puesto en práctica por aquellos que no dudan en cobrarse vidas humanas por más inocentes que éstas sean o perder las suyas».

De los 117 rehenes que murieron en el asalto a un teatro, todos excepto dos fallecieron por el gas bombeado dentro del edificio la madrugada del sábado, cuando fuerzas especiales rusas pusieron fin a un secuestro de tres días por parte de rebeldes que exigían la retirada de las tropas rusas de Chechenia.

El Kremlin hizo oídos sordos al clamor dentro y fuera de Rusia para que revele qué gas misterioso cerró la crisis de los rehenes.

Víctor Fominij,
jefe del departamento de reanimación del centro médico del Kremlin, ratificó que «no se utilizaron sustancias tóxicas militares» y reiteró la posición oficial de que es «un anestésico general» de uso quirúrgico.

Pero fuentes oficiosas achacaron el origen del gas paralizante a
experimentos secretos del KGB soviético en la Guerra Fría, mientras el organismo Memorial de derechos humanos acusó a los servicios de seguridad de «usar armas químicas».

Especialistas indicaron que los servicios de seguridad tienen entre sus armas el gas
«kolokol» (campana), heredado de la URSS, y otros manifestaron que por su acción instantánea y efectos podría tratarse de un arma química norteamericana o británica.

Del gas somnífero, en principio no letal como ansiolítico ligado al valium o a otras sustancias derivadas o similares a las de la seta venenosa Amanita Muscaria, existen versiones como el BZ, el QNB o el QND, usados según denuncias en Yugoslavia, Mozambique e Irak.

Con efectos paralizantes en los neurotransmisores, de acuerdo
con fuentes médicas, el problema radica en la concentración, mortal para 50 por ciento de las personas encerradas en un local en sobredosis de 200 gramos por minuto por cada metro cúbico de aire.

«Sí, hubo gas, y se empezó a bombear media hora antes del asalto al teatro»,
declaró al diario «Izvestia» un agente Alfa, quien indicó que sus descubridores fueron galardonados con el Premio Lenin.

Dejá tu comentario

Te puede interesar