Un «patrullero» (militante chavista) reparte material de campaña en un barrio humilde de Caracas. Casi un millón de estos voluntarios trabaja a las órdenes de Hugo Chávez, quien buscará evitar el domingo su destitución como presidente de Venezuela.
Caracas (La Vanguardia, ANSA, EFE, SNI) - La campaña electoral para el referéndum revocatorio del mandato de Hugo Chávez cerrará hoy con un acto opositor que, según los organizadores, promete ser uno de los más multitudinarios de la historia de Venezuela. En tanto, el jefe de los observadores de la OEA calificó de «confiable» la forma en que se lleva a cabo el proceso electoral, un aspecto clave para el reconocimiento del resultado del plebiscito por parte de la oposición.
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La marcha opositora comenzará esta tarde desde seis puntos de Caracas para dirigirse al emblemático Distribuidor Altamira de la autopista Francisco Fajardo, en el este capitalino, predominantemente de clase media -bastión opositor-. Será el acto «más importante que haya realizado la oposición venezolana», dijo el dirigente opositor Jesús Torrealba. Los organizadores esperan superar el 1,5 millón de personas que, según la prensa, participó de un acto contra Chávez el 14 de diciembre de 2002 en el mismo lugar. La denominada «Avalancha por el Sí» (a la revocación del mandato de Chávez) incluirá fuegos artificiales, música y algunas «sorpresas», y será transmitida en cadena por todos los canales privados.
El jefe de la misión de la OEA en Venezuela, el brasileño Valter Pecly Moreira, reiteró estar «satisfecho» por la organización del referéndum. «Esperamos que todas las atenciones que ha recibido la OEA se mantengan el domingo», dijo tras reunirse con directivos del Consejo Nacional Electoral (CNE). Sobre el funcionamiento de las máquinas automatizadas para los comicios, Pecly pidió a los venezolanos no temer por la supuesta manipulación electrónica de sus votos, tal como denuncia la oposición. «Participamos en la auditoría (de las máquinas de votación). Nuestros técnicos dicen que todos los mecanismos adoptados para la transmisión de datos por la (telefónica local privada) CANTV son muy buenos y confiables», dijo Pecly.
También resultó clave el respaldo a los veedores dado por la Casa Blanca, abiertamente enemistada con el gobierno de Chávez, ya que mejora las perspectivas políticas del país con posterioridad a la votación. El gobierno de George W. Bush exhortó a los venezolanos a «rechazar la violencia». «Apoyamos firmemente el trabajo de la OEA y el Centro Carter», indicó un comunicado del Departamento de Estado. En tanto, otro vocero opositor, Asdrúbal Aguiar, expresó que «acataremos el resultado electoral siempre y cuando resulte válido para la OEA, el Centro Carter y el PNUD». Un total de 190 observadores, incluidas figuras independientes, como Raúl Alfonsín, fiscalizarán la elección.
• Chavistas
Por su parte, el chavismo, que el domingo congregó a centenares de miles de venezolanos en el cierre oficial de campaña en la avenida Bolívar de la capital, también anunció para hoy varios actos callejeros. Hay coincidencia en que el domingo, el ausentismo electoral será mucho más bajo que lo conocido hasta ahora en Venezuela. Ello, sumado al aumento del padrón a casi 14 millones de electores, explica la apuesta de Chávez a ganar el plebiscito más que a fomentar la abstención, como proponían algunos de sus partidarios, ya que el piso de 3,76 millones de votos (cifra obtenida por Chávez en su reelección en 2000) que marca la Constitución parece alcanzable para la oposición. Las encuestas, que marcan una ventaja de la opción «No» a la revocación del mandato, señalan también un nivel de indecisos de más de 20%. Ese porcentaje, sumado a la existencia de un «voto oculto», es la gran esperanza de la oposición.
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