5 de noviembre 2003 - 00:00

Anunció Brasil nuevo acuerdo con el FMI (hoy llega Krueger)

Anne Krueger y Luiz Inácio Lula Da Silva
Anne Krueger y Luiz Inácio Lula Da Silva
Brasilia (EFE, ANSA, AFP) - El gobierno brasileño confirmó ayer que firmará un nuevo acuerdo con el Fondo Monetario Internacional, cuyos detalles serán anunciados hoy en ocasión de una visita al país de la subdirectora de la institución, Anne Krueger.

El secretario del Tesoro nacional, Joaquim Levy, declaró que el equipo económico ha terminado su análisis sobre el caso y concluido en «la conveniencia de firmar un nuevo acuerdo». La opinión de los miembros del equipo económico «es que interesa mantener la relación con el Fondo Monetario Internacional pues debe ayudar al crecimiento de la economía brasileña», dijo Levy a los periodistas.

El funcionario indicó que el ministro de Hacienda, Antonio Palocci, ha decidido invitar a Anne Krueger a hacer un rápido viaje a Brasil para participar del anuncio formal.

El anuncio de un nuevo acuerdo era muy esperado por el mercado financiero ya que, se cree, servirá para solidificar aun más la ya buena posición financiera de Brasil. Tras el anuncio, el riesgo-Brasil, que el lunes había caído casi 3%, descendía otro 1,66%, hasta 579 puntos básicos.

• Triunfo político

La decisión de firmar un nuevo acuerdo con el FMI es un triunfo político de Palocci, quien logró prevalecer por sobre las opiniones de otros altos funcionarios del gobierno de Luiz Inácio Lula Da Silva que aseguraban que el país no necesita un nuevo paraguas financiero que, inevitablemente, recortará su margen de maniobra.

Levy declinó mencionar las cifras de este nuevo acuerdo, pero según fuentes cercanas a las negociaciones
el monto involucrado llegaría a 15.000 millones de dólares. Según las versiones, los ingresos frescos sólo llegarían a 5.000 millones de dólares, y el resto surgiría de reprogramar las deudas con el organismo que vencen el año que viene. También se sumaría al paquete la última cuota del acuerdo vigente y que vence el mes que viene.

Además, tal como ocurrió en el reciente acuerdo entre el FMI y la Argentina, el entendimiento incluiría una serie de metas sociales, algo clave para que el gobierno socialista de Brasil enfrente las previsibles críticas de la izquierda más dura.

«Se está diseñando el mejor acuerdo posible en función de las perspectivas de la balanza de pagos y los compromisos internacionales del país», añadió Levy.

El jefe de la misión del FMI que visita Brasil en estos días, el argentino
Jorge Márquez Ruarte, manifestó su satisfacción ante este anuncio y dijo que cree que el gobierno se ha decidido «por lo que es más positivo para el país». Márquez Ruarte tampoco habló de cifras, pero garantizó que será «un acuerdo para el crecimiento» y negociado «sobre bases de respeto».

El funcionario del FMI confirmó el viaje de Krueger y dijo que es una prueba de que «las conversaciones han llegado a un punto definitivo».

La misión que encabeza Márquez Ruarte se encuentra en Brasilia haciendo la última revisión del acuerdo firmado en setiembre del año pasado, que permitió al país sudamericano acceder a un préstamo por 30.300 millones de dólares, que vence en diciembre próximo. En caso de que el FMI apruebe esta última revisión, Brasil tendrá derecho a retirar este mes el último tramo del crédito, por cerca de 8.000 millones de dólares, a los que sumarían los 15.000 millones de dólares que se barajan para el nuevo acuerdo.

• Condiciones

El acuerdo del año pasado fue suscrito por el entonces presidente Fernando Henrique Cardoso, que mantuvo excelentes relaciones con el FMI durante los ocho años que estuvo en el gobierno. El socialista moderado Lula Da Silva, un antiguo enemigo del organismo multilateral, aceptó cumplir las condiciones y su gobierno impuso metas aun más duras que las planteadas en el acuerdo. Una de las primeras decisiones de su gobierno fue subir de 3,75 por ciento a 4,25 por ciento del Producto Bruto Interno (PBI) la meta para el superávit fiscal comprometida con el FMI.

El gobierno brasileño ha declarado que, aunque ya no está tan necesitado como en el pasado, sí tiene interés en buscar «un nuevo crédito preventivo», que sirva para blindar la economía contra posibles crisis internacionales.

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