12 de marzo 2007 - 00:00

Apenas gestos hubo en Brasil y en Uruguay

Montevideo y Brasilia (EFE, AFP, Reuters, ANSA) - Las visitas de George W. Bush a Brasil y a Uruguay el fin de semana buscaron demostrar la buena disposición de Estados Unidos para estrechar las relaciones bilaterales, aunque no se lograron avances concretos.

En las reuniones del sábado entre Bush y su par uruguayo, Tabaré Vázquez, y las respectivas comitivas, en un ambiente distendido en la hacienda presidencial de Anchorena, se decidió que la ampliación comercial será manejada por la comisión bilateral que analiza el Acuerdo Marco de Comercio e Inversiones (TIFA), firmado en enero pasado.

Este grupo se reunirá con la delegación norteamericana a mediados de abril en Washington con el objetivo de lograr un acuerdo que facilite el ingreso de productos uruguayos a través del Sistema Generalizado de Preferencias (SGP), que permite el otorgamiento de beneficios arancelarios entre países en el marco de la Organización Mundial de Comercio (OMC). Bush no avanzó en hablar de un tratado de libre comercio (TLC), condicionado por un congreso de mayoría demócrata, más proteccionista. El ministro de Economía, Danilo Astori, destacó la «buena disposición» de Bush para analizar los planteos uruguayos de mejorar el comercio. Y señaló, además, que la visita permitió «sembrar una semilla para el futuro» en materia de «comercio y las inversiones, que es lo que más necesita Uruguay hoy».

Uruguay, que tiene su principal mercado en Estados Unidos, aspira a colocar allí textiles, lácteos, arroz, arándanos, carne ovina y aumentar las cuotas de carne vacuna, cítricos y software, entre otros productos. En ese sentido, el norteamericano elogió la «fantástica carne de Venezuela», lapsus que corrigió de inmediato.

El ministro de Agricultura y ex dirigente de la guerrilla Tupamaros, José Mujica, que participó de la comitiva uruguaya, calificó de «muy positiva» la visita en declaraciones a radio «El Espectador». «Yo pienso que ahora lo que corresponde es trabajar y trabajar duro y rápido. Es decir, machacar sobre caliente. Es lo que corresponde, porque me parece que hay ámbito de lograr algunas mejoras», afirmó Mujica.

En tanto, Bush se esforzó en demostrar que Uruguay es un país amigo, con el que tiene «más coincidencias que discrepancias» y con el que «se puede trabajar de forma conjunta». Vázquez hizo lo propio con prácticamente las mismas palabras y agradeció la ayuda brindada por Bush durante la crisis financiera de 2002, cuando prestó al país 1.500 millones de dólares para evitar que entrara en una cesación de pagos.

Y Bush agregó: «Ante cualquier problema que tengan, ya le dije al presidente: tomen el teléfono y llámenme», relató el ex mandatario.

Mientras que en Uruguay la visita estuvo centrada en el comercio, en Brasil -el viernes- el protagonista fue el etanol. «El simbolismo de la visita es extremadamente importante en política. Pero es más que eso: es el comienzo de una gran historia. En esta visita el foco estuvo en el etanol y el biocombustible. Eso fue visto como una alianza importante entre ambos países y para el mercado global», dijo el canciller brasileño, Celso Amorim, en entrevista publicada por el diario «O Globo».

  • Primer aliado

    Lo hizo al comentar el memorándum de entendimiento firmado durante la visita del presidente George W. Bush a su colega Luiz Inácio Lula da Silva el viernes en San Pablo. Brasil se convirtió en el primer aliado de Estados Unidos en su plan de reducir en 20% la importación de petróleo hasta 2017. El memorándum firmado por ambos países en San Pablo incluye expandir hacia América Central tecnología para poder convertir la caña de azúcar el alcohol combustible para automóviles, tecnología en la que Brasil está a la vanguardia mundial.

    Ambas naciones dominan 70% del mercado mundial de etanol, pero para los norteamericanos el proceso de producción es más caro dado que el alcohol se extrae a partir del maíz.

    Amorim se refirió al reclamo brasileño para que Washington -que quiere convertir al etanol en «commodity»- de eliminar la tasa de 0,14 por litro del combustible del alcohol exportado por Brasil, a lo que Bush no pudo comprometerse.

    «Es un caso de cambio de cultura. Cuando se pasa a tratar al etanol como una ' commodity' y no como producto agrícola, la sobretasa quedará insostenible. Vamos a batallar contra ella en todos los foros y en la propia Organización Mundial de Comercio (OMC)», dijo el canciller.

    El jefe de la diplomacia brasileña reiteró que en el marco de la Ronda de Doha de la OMC para liberalizar totalmente el comercio mundial Brasil no aceptará un acuerdo hasta que Estados Unidos y la Unión Europea reduzcan los subsidios agrícolas que otorgan a sus productores.
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