París (AFP) - Los aliados incondicionales de Washington (Gran Bretaña, Japón, Australia y Turquía) respaldaron ayer la nueva estrategia para Irak anunciada por George W. Bush, mientras los principales partidos iraquíes y algunos países europeos mostraron mayor prudencia y medido optimismo.
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«Ese plan trae esperanza», declaró Bassem Ridha, consejero del primer ministro iraquí, Nuri al-Maliki.
Por su parte, el Partido Islámico, principal fuerza sunnita iraquí, tradicionalmente opuesta a la presencia estadounidense, reconoció la « necesidad de desplegar temporalmente nuevas tropas debido a la degradación de la seguridad», declaró su portavoz, Ayad al-Samerai.
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