John Kerry, ayer, durante un acto de campaña en Virginia. En su discurso comenzó a poner más énfasis en los temas de seguridad y defensa, el área en la que George W. Bush le saca más ventaja frente al electorado.
Boston (El Mundo, EFE, AFP, ANSA, Reuters) - La Convención Demócrata que se lleva a cabo en Boston aprobó ayer la plataforma electoral que propone John Kerry para la presidencia, que se centra en la lucha contra el terrorismo, el restablecimiento de consensos con el mundo y la aplicación de una política económica de mayor tono intervencionista, que genere «buenos empleos».
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El programa, caracterizado como «impreciso» por sus críticos, menciona una «nueva comunidad» con América latina, pero no se refiere a los tratados de libre comercio que, tal como anticipó Kerry, serán revisados en los casos que ya han avanzado. «Fuertes dentro de nuestro país, respetados en el mundo» es el título del programa aprobado. Allí se propone «modernizar las Fuerzas Armadas» y generar «nuevas alianzas». «Nuestras alianzas están resquebrajadas, nuestra credibilidad en duda» ante el mundo, indica el texto.
Sobre el crucial aspecto de la lucha contra el terrorismo, Kerry intentó ayer un golpe de efecto al anunciar que en caso de ganar las presidenciales del 2 de noviembre, prolongará por otros 18 meses la actuación de la comisión que investigó las fallas en la prevención de los atentados del 11 de setiembre, durante un acto en Virginia. El demócrata busca así revertir el resultado de sondeos como el del diario «The Washington Post» y ABC News difundido ayer, que señala que, pese a la paridad en intención de voto, 54% de estadounidenses cree que el país estaría más seguro con George W. Bush, contra 38% que evalúa que Kerry es mejor para esa misión.
• Economía
La plataforma demócrata también se centra en el aspecto económico-social: Kerry se propone crear «incentivos fiscales» -sin especificar- para evitar la deslocalización de industrias hacia terceros países, un aspecto muy mencionado en la prensa estadounidense. A su vez, promete reducir las tarifas de mutuales sanitarias y extender la cobertura social a 15% de la población que carece de ella. Kerry llevará adelante una rebaja de la presión fiscal «para 98% de los contribuyentes y 99% de las empresas». También elevará el salario mínimo por hora desde los u$s 5,15 a u$s 7, terminará con el importante déficit generado por la administración Bush, aumentará el preaviso por despido a tres meses y eliminará los beneficios impositivos otorgados por los republicanos para las familias que ganen más de u$s 200.000.
En referencia a América latina, el texto especifica: «Es hora de crear una nueva comunidad de las Américas que refleje nuestra relación estrecha con nuestros vecinos regionales». No aporta presiciones sobre los tratados de Libre Comercio (TLC) que EE.UU. negocia, y en algunos casos concretó, con diversos bloques del continente. Kerry ya declaró que se propone revisar los acuerdos alcanzados.
En referencia a Cuba, un hipotético gobierno de Kerry llevará a cabo «estrategias pacíficas para poner fin al régimen de Castro tan pronto como sea posible».
Se buscará «la inclusión (en nuevos pactos comerciales) de normas laborales y ambientales reconocidas internacionalmente y que puedan aplicarse», dice el programa de gobierno, en otro aspecto considerado poco favorable para el libre mercado.
En el estadio Fleet Boston en donde se lleva a cabo el congreso partidario ayer fue el turno de los discursos del influyente senador Ted Kennedy, el rebelde Ron Reagan (hijo del ex mandatario republicano), y la problemática esposa de Kerry, Teresa Heinz, quien pronunció un discurso escrito por ella misma.
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