Puerto Príncipe (ANSA, AFP, DPA) - La calma comenzó a retornar a las calles de Puerto Príncipe, la capital de Haití, donde los marines estadounidenses se apostaron en zonas clave como el puerto. En tanto, Estados Unidos pidió a los rebeldes y a los leales al depuesto presidente Jean Bertrand Aristide que entreguen las armas, pero los primeros se mostraron desafiantes y con deseos de venganza.
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«Todos los grupos ilegales y armados deben deponer las armas, los rebeldes se deben desmovilizar y regresar a sus casas», señaló el vocero del Departamento de Estado, Richard Boucher.
Agregó que «los rebeldes no tienen ningún papel en el proceso político en curso» tras la salida del país del ex presidente Aristide. Pero el líder rebelde Guy Philip-pe se declaró en control de 90 por ciento de la policía nacional y exigió al presidente interino volver a instalar al ejército que Aristide disolvió. Philippe advirtió en una entrevista con CNN que si el presidente interino, Boniface Alexandre, no satisface sus demandas, «sufrirá el mismo destino que Aristide».
Philippe se encuentra instalado en el ex cuartel general de las fuerzas armadas en la capital haitiana. Intimó a los fieles a Aristide a que entreguen sus armas en un plazo perentorio. «Si ellos entregan las armas no les haremos nada», pero advirtió que «de lo contrario los cazaremos donde estén». El dirigente rebelde había afirmado previamente que sus tropas «garantizarán la seguridad» de la capital haitiana, contradiciendo el plan de EE.UU.
Como un síntoma de la grave situación humanitaria en el país más pobre de América, alrededor de medio millar de cadáveres se acumulan en la morgue del Hospital de Puerto Príncipe, ante la imposibilidad de pagar los familiares un entierro de 250 dólares, equivalente al salario promedio anual de un haitiano.
Desde su exilio en Bangui, República Centroafricana, Aristide insistió en que fue forzado a firmar su renuncia por militares estadounidenses. El ex mandatario recibió un aval de la Comunidad del Caribe (Caricom), que denunció que «cualquier análisis racional sobre su partida (de Aristide), la equipara a un golpe de Estado», según el canciller de Jamaica y portavoz de la Comunidad, Keith Knight.
En tanto, el canciller brasileño Celso Amorim indicó a la prensa de su país que su gobierno «tomó la decisión política de enviar tropas a Haití» en el marco de la fuerza multinacional que encabezan EE.UU., Francia y Canadá, pero que ello ocurrirá «en dos o tres meses».
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