Rio de Janeiro (AFP) - El presidente brasileño, Luiz Inácio Lula da Silva, tratará de concluir esta semana una reforma ministerial para intentar abrir más espacio en el gobierno a partidos de centro y de derecha con el objetivo de asegurarse una base estable de apoyo en el Congreso y de contener la crisis política desatada por denuncias de corrupción.
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La reforma empezó con la renuncia el 16 de junio del jefe de gabinete, José Dirceu, sustituido la semana pasada por la ex ministra de Minas y Energía, Dilma Rousseff.
La dimisión de Dirceu se produjo dos días después de que Roberto Jefferson, del Partido Laborista Brasileño (PTB), aliado del Partido de los Trabajadores (PT) de Lula, acusara al hombre fuerte del gobierno de manejar un sistema de sobornos para asegurarse la lealtad de unos 90 diputados. La precipitación de los hechos obligó a Lula a anular una gira a Colombia y Venezuela, para terminar de negociar la composición del gabinete con el Partido del Movimiento Democrático Brasileño (PMDB, centro).
Lula trata de asegurarse el apoyo del PMDB, un partido que formó parte de casi todas las coaliciones de gobierno desde el regreso de la democracia en 1985 y que dispone actualmente de la primera bancada en el Senado (22 escaños de un total de 81) y la segunda en la Cámara de Diputados (84 escaños de un total de 513). El PT, por su lado, tiene 91 diputados y 13 senadores.
El PMDB ocupa desde enero de 2004 dos ministerios (Comunicaciones y Previsión Social) y podría ganar al menos dos más. Pero esa formación difícilmente excluible es de manejo complicado, ya que está dividida entre un ala progubernamental y otra «independentista». Tiene además una serie de poderosos caudillos, incluyendo un rival potencial de Lula en la presidencial, el ex gobernador de Rio de Janeiro, Antony Garotinho, que ya fue candidato en 2002.
• Demostración
La inestabilidad de la coalición de gobierno quedó espectacularmente demostrada en febrero pasado, cuando el PT perdió la presidencia de la Cámara de Diputados frente al conservador Severino Cavalcanti, del Partido Progresista (PP, conservador).
El PP debería ganar ahora un ministerio, según fuentes próximas del gobierno. Pero esa alianza es de doble filo. El PP, al igual que el Partido Liberal (PL, del vicepresidente José Alencar), sería uno de los principales beneficiarios del esquema de sobornos pagados por el PT, según las acusaciones del diputado Roberto Jefferson.
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