11 de diciembre 2002 - 00:00

Asia: la red oculta de Al-Qaeda

En la ciudad estado de Singapur hay un orden impecable. Aquí, por ejemplo, la goma de mascar fue prohibida hace diez años, porque era demasiado sucia. Pero hace un año, un grupo de terroristas islámicos preparó un plan para alterar la placidez de la isla. Organizaron ataques con bombas a las embajadas de los Estados Unidos, Australia e Israel, a edificios del gobierno de Singapur y a lugares donde solían reunirse marineros de la Séptima Flota de la Marina de los EE.UU. Sin embargo, la preocupación por el orden en Singapur llevó a desbaratar el plan y al arresto de 13 personas. El ataque había sido evitado, pero fue una señal clara para los organismos de seguridad de todo el mundo que aún trataban de digerir los ataques del 11 de setiembre de 2001. En el sudeste asiático, se acababa de abrir un nuevo frente en la guerra contra el terrorismo.

El ataque más brutal en ese frente ocurrió el 12 de octubre, cuando la explosión coordinada de dos bombas mató, según las últimas cifras, a 191 personas, en su mayoría turistas que habían salido a bailar en dos bares de Kuta, una localidad de la isla indonesia de Bali. Desde los atentados, la policía del país ha arrestado a 20 personas que estarían implicadas en el ataque. Uno es un tal Amrozi, un hombre que confesó haber llevado explosivos al sitio del atentado y que fue arrestado un mes después en relación con varios ataques ocurridos en su pueblo natal de la isla de Java, a cientos de kilómetros de distancia de Bali. Otro es Imam Samudra, uno de los posibles cerebros del ataque, quien fue detenido el 21 de noviembre luego de que la policía indonesia lograra rastrear su teléfono celular. Sin embargo, "Time" ha descubierto que, según los investigadores, los principales responsables del incidente -descritos por una fuente de inteligencia occidental en la región como "la primera plana de la operación, no los soldados rasos ni los sargentos o capitanes como Samudra"- continúan en libertad. Los funcionarios de seguridad creen que estos hombres confirmarían los supuestos nexos entre los grupos terroristas del sudeste asiático y la red internacional de Al-Qaeda. Mientras tanto, lo que sí ha quedado claro es la naturaleza de los blancos terroristas y los mecanismos que utilizan las redes para reclutar mano de obra.

•Un nuevo tipo de objetivo

Según un informe del FBI, seis semanas después del fracasado ataque a Singapur se produjo un cónclave de terroristas en una aldea en el sur de Tailandia. La reunión fue acordada a instancias de Riduan Isamuddin, un líder de una organización basada en Indonesia llamada Jemaah Islamiyah (JI).

Isamuddin, más conocido como Hambali, luchó en Afganistán junto a los muyaidines contra la Unión Soviética en los años '80 y es buscado por las autoridades de Malasia, Singapur, Filipinas e Indonesia. Fue visto por última vez en enero de 2001, cuando las autoridades indonesias intentaron arrestarlo por su participación en una serie de ataques con bombas el mes anterior que arrojó un saldo de 19 muertos y decenas de heridos.

Según la información que maneja el FBI, Hambali estaba furioso por el fracaso del ataque a Singapur y utilizó la reunión en Tailandia para anunciar un abrupto cambio de estrategia. Su grupo evitaría ataques riesgosos a objetivos difíciles, ubicados en ciudades grandes, bien patrulladas por la policía o en sitios con un valor simbólico evidente. Buscarían, en cambio, lugares donde los estadounidenses y sus aliados se congregaran para ir de compras, comer o pasar las vacaciones. Bali era exactamente lo que estaban buscando; según las últimas cifras, las bombas de Kuta mataron a unos 75 australianos, 22 británicos y 7 estadounidenses.

Se cree que Hambali podría estar en Bangkok o Pakistán. Las autoridades de Indonesia han identificado a una persona que, según creen, es el nuevo líder de las células terroristas de JI, Ali Ghufron, un islamista radical del pueblo de Tenggulun, al este de Java. Amrozi es el hermano menor de Ali Ghufron.

•Asunto de familia

Tenggulun es un lugar muy religioso. En 1992, dos hermanos de Ali Ghufron y Amrozi fundaron allí una escuela para instruir a los jóvenes locales en el wahabismo, una de las versiones más extremadamente ortodoxas del Islam.

De los 13 hermanos que componen su familia, Amrozi había sido el quinto y se comportaba como la oveja negra. Casi todos sus hermanos se graduaron de escuelas religiosas, pero Amrozi nunca pasó del tercer nivel de la escuela secundaria. Más que por los estudios, Amrozi se destacó por pasearse por Tenggulun con sus queridas y ruidosas motocicletas.

Amrozi admiraba a Ali Ghufron, quien tenía dos años más que él y era el miembro más devoto de la familia. En los años '70, Ali Ghufron con sus hermanos Ali Imron y Amin Jabir dejaron Tenggulun para trasladarse 400 kilómetros hacia el este, a Ngruki, donde estudiaron en una escuela fundada por Abubakar Ba asyir, un clérigo musulmán a quien casi todos califican como el líder espiritual de JI. En la actualidad, Ba asyir se encuentra detenido, sospechoso de participar en una serie de atentados con bombas en Yakarta, la capital de Indonesia, en la Navidad de 2000. A mediados de los '80, Ali Ghufron fue a estudiar a Malasia, y varios años después, Amrozi fue tras él. Ali Ghufron se había integrado con un grupo de compatriotas indonesios que vivían en Malasia y seguían el liderazgo de Abukakar y su mentor Abdullah Sungkar, con quien compartía la pobreza y un estilo de Islam militante.

Amrozi siguió a su hermano hasta el pueblo de Ulu Ti am, ubicado en Johor, un estado del sur de Malasia. Por entonces, Ali Ghufron era conocido como Mukhlas, y era un espetado maestro en una
madrasa (escuela religiosa). Amrozi temió que su falta de piedad religiosa disgustara a Mukhlas. Según explica el general indonesio I Made Mangku Pastika, que encabeza la investigación, Amrozi comenzó a rezar cinco veces por día y a leer el Corán todas las noches. Cuando sintió que estaba listo para que su hermano lo viera con buenos ojos, fue traído a una escuela islámica cerca del diminuto asentamiento de Sungei Ti am. Entre los que se reunieron allí estaban, según los funcionarios de inteligencia regionales, Abubakar, Sungkar (quien murió por causas naturales en 1999), Mukhlas y Hambali. Los cuatro hombres utilizaron la madrasa como base para reclutar a sus primeros discípulos. Uno de ellos fue Amrozi.

•Los dos hermanos

En 1995, Amrozi fue enviado a casa y abrió un garaje público. Los vecinos dicen que era un hombre cambiado, que siempre estaba vestido con túnicas religiosas y había dejado de lado los jeans que solía utilizar. En 2000, según la policía, Samudra se acercó a Amrozi para pedirle que lo ayudara a obtener explosivos para utilizar en el conflicto entre musulmanes y cristianos que por entonces había estallado en la ciudad indonesia de Ambon.

Mientras tanto, su hermano mayor había estado incluso más ocupado. Pasó un tiempo en Singapur reclutando a un grupo para hacer una investigación sobre posibles objetivos terroristas. Para ello, según la policía de Singapur, Mukhlas utilizó a sus parientes. Uno de ellos fue su cuñado Hashim Bin Abbas, arrestado en enero de 2000. Sus planes se vieron frustrados cuando un grupo de radicales islámicos asociados con Hambali cometieron una torpeza en un robo a un banco en las afueras de Kuala Lumpur. Dos de ellos murieron y uno fue capturado. La policía malaya, sorprendida, comenzó a armar el rompecabezas del Islam militante. Hubo más edadas y arrestos, y esto llevó a la policía a la
madrasa de Sungei Ti am, que fue cerrada en mayo de 2001.

Mukhlas, prevenido de antemano, había escapado hacia Tenggulun. A fines de 2001, según funcionarios de la policía e inteligencia, viajó junto a Hambali a Afganistán.

Muhklas y Hambali, dice Rohan Gunaatna, autor de un revelador trabajo sobre Al-Qaeda, tienen un estilo similar. Ambos son hombres muy experimentados, hablan poco y demuestran sus pensamientos a través de acciones . Son igualmente despiadados: delegan las tareas más peligrosas a sus subordinados, amigos o familiares. Entre los 19 muertos por las 15 bombas que estallaron en Yakarta el 24 de diciembre de 2000, había tres hombres de Hambali.

Amrozi se encontró con Samudra varias veces en agosto y setiembre de este año para hablar de Bali, según su confesión a la policía indonesia. Samudra le dijo a Amrozi que enviaría dinero. Amrozi compró la camioneta y los químicos para preparar las bombas y los envió por ferry a Bali. Cuando él, Samudra y varios integrantes del equipo de planeamiento se reunieron en la isla, a Amrozi se le recordó su lugar en la cadena de mando. "En un momento pregunté dónde se suponía que debía llevar el coche y los explosivos", comenta Amrozi. "Pero (Samudra) me dijo que ése ya no era asunto mío."

Después de las bombas de Bali, el grupo se dispersó. Amrozi fue arrestado rápidamente, pero Samudra logró escapar de la policía durante cinco semanas. Sin embargo, la última tecnología necesita apenas unos segundos para rastrear una llamada, y el 21 de noviembre la policía detectó la posición de Samudra y arrestó a dos de sus guardaespaldas. Ellos revelaron que su jefe planeaba abordar un autobús e irse en un ferry hacia Pekanbaru, en la isla de Sumatra. Dos policías subieron al autobús por la puerta trasera y arrestaron a Samudra. La policía indonesia dice que luego confesó ser el principal organizador de los atentados con bombas en Bali. Samudra dijo que una de las bombas que estallaron en Kuta era una bomba mártir, llevada por un hombre llamado Iqbal. De comprobarse esto, el de Kuta sería el primer ataque suicida con bombas en el sudeste de Asia.

Fuentes de inteligencia regionales han informado a "Time" que la policía tiene pocas pistas sobre dónde se encuentran tres de los sospechosos más importantes de los ataques de Bali. Sus identidades aún no han sido reveladas oficialmente, pero según fuentes de "Time", la lista estaría encabezada por alguien llamado Syafullah, de origen yemenita, un miembro importante de Al-Qaeda que aparentemente está involucrado en los ataques de 1996 a las barracas del ejército estadounidense en Dhahran (Arabia Saudita) que dejó un saldo de 19 soldados muertos. Syafullah sería el nexo directo entre JI y Al-Qaeda que los investigadores sospechan, pero no han podido corroborar. También se busca a un malayo llamado Zubair, que luchó en Afganistán a fines de la década del '80, y a un indonesio llamado Syawal, casado con la hija de Sungkar.

Ahora Amrozi se encuentra detenido en Bali, y se enfrenta a una posible pena de muerte. Aunque no muestra ningún tipo de remordimiento. En una conferencia de prensa de la policía, Pastika, el investigador encargado del caso, les transmitió a los familiares de Amrozi su arrepentimiento por el problema que ha causado. Con respecto a sus víctimas, Amrozi no tenía nada que decir salvo que lamentaba haber matado a tan pocos estadounidenses.

Dejá tu comentario

Te puede interesar