Washington (AFP) - A casi dos semanas del inicio de las hostilidades, la prensa de los EE.UU. está plagada de acusaciones de funcionarios del gobierno del presidente George W. Bush, que denuncian errores en la estrategia adoptada por el ejército estadounidense.
El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.
La revista «New Yorker» informó en su edición de ayer que varios estrategas estadounidenses acusaron al secretario de Defensa, Donald Rumsfeld, de haber ignorado deliberadamente sus recomendaciones de que aumentara el número de efectivos.
El jueves, «The Washington Post» reprodujo testimonios de «analistas de inteligencia» de la CIA y del Pentágono que acusaron al equipo de Bush de no haber tenido en cuenta sus advertencias a la hora de diseñar sus planes. Ahora que el ejército de la coalición angloestadounidense comenzó a encontrar serias dificultades en su avance sobre el territorio iraquí, estas acusaciones parecen ser un ajuste de cuentas, similar al que se originó luego de los atentados del 11 de setiembre, cuando cada una de las agencias de inteligencia estadounidenses acusó a la otra de haber sido incapaz de prever los peores atentados de la historia de los EE.UU.
Por su parte, «The New York Times» subrayaba recientemente que hay «dos visiones de la guerra: (una) en el terreno y (otra) en la cumbre» de la jerarquía.
• Discrepancias
El lunes, «The Wall Street Journal» citó a «altos jerarcas militares», que se sumaron a las apreciaciones de algunos generales, sobre todo de William Wallace, comandante de las fuerzas terrestres en Irak, que discrepan del Estado Mayor a propósito de lo insuficientes que resultan «100.000 soldados estadounidenses en suelo iraquí frente a una resistencia mucho más dura que la prevista». «A veces parece que los militares estadounidenses están en guerra entre ellos», señala el «Baltimore Sun». El «Post», a la cabeza de las críticas de la prensa escrita, informó además de la existencia de discretas tratativas realizadas por republicanos para demostrarle al presidente Bush que estuvo mal asesorado. Estos funcionarios estarían más cerca de la línea generalmente más moderada del secretario de Estado, Colin Powell, en oposición a los «halcones», como Rumsfeld; su adjunto, Paul Wolfowitz; y el vicepresidente Dick Cheney.
Dejá tu comentario