11 de marzo 2008 - 00:00

Austero homenaje en España para recordar a las víctimas del 11-M

Los Reyes encabezaron la ceremonia
Los Reyes encabezaron la ceremonia
España conmemoró hoy el cuarto aniversario de los atentados islamistas de Madrid que causaron 191 muertos, durante un acto sin discursos presidido por los Reyes frente a la estación de Atocha, epicentro de los ataques por los que fueron condenadas 21 personas.

Durante una brevísima y austera ceremonia, Juan Carlos y Doña Sofía, vestida de gris, depositaron una corona de laurel frente al monumento de cristal levantado ante la entrada de la estación de trenes suburbanos, en el corazón de Madrid, en memoria de las víctimas de esos ataques, reivindicados por la red fundamentalista islámica Al Qaeda.

A unos metros del monumento, inaugurado en 2007, permanecieron el presidente del gobierno español, el socialista José Luis Rodriguez Zapatero, el alcalde de Madrid, Alberto Ruiz Gallardón, y autoridades legislativas.

También asistieron al acto el líder de la oposición conservadora, Mariano Rajoy, y el coordinador de Izquierda Unida, Gaspar Llamazares.

Zapatero llegó al poder en marzo de 2004, de forma inesperada, justamente tres días después de los atentados contra cuatro trenes suburbanos que a primera hora del día iban repletos de obreros y estudiantes rumbo a la estación de Atocha, procedentes de Alcalá de Henares, este de Madrid.

Tras cumplir unos minutos de silencio frente a la ofrenda floral, cubierta con un lazo con amarillo y rojo, los colores de la bandera española, y otro azul con la leyenda "S.M Los Reyes", la coral Capilla Real de Barcelona y de Madrid, dirigida por Jordi Savall, y en cuyo coro participa Sonsoles Espinosa, esposa de Rodríguez Zapatero, interpretaron "Da pacem Domine" (Danos la paz, Señor), canto gregoriano compuesto por el músico estonio Arvo Part.

Varias decenas de familiares de las víctimas, sentados a varios metros de las autoridades y cientos de curiosos a más de un centenar de metros, detrás de vallas de seguridad, siguieron la ceremonia en esta mañana soleada y ventosa.

Aplausos de los presentes y el imprevisto pitido de un tren marcaron el final del acto, cuatro años después de los atentados del 11-M, los peores en la historia española, en los que perdieron la vida una veintena de latinoamericanos, y por los que fueron condenadas 21 personas.

Al cabo de tres años de un proceso judicial extraordinario, la Audiencia Nacional Española, principal instancia penal de este país, condenó a 21 de los 28 acusados, en su mayoría árabes que vivían en España, a penas de hasta 42.000 años de cárcel acusándolos de "ser miembros de células o grupos terroristas de tipo yihadista".

Una treintena de recursos están siendo estudiados por el Tribunal Supremo español, que dictará sentencia firme en septiembre próximo.

Asociaciones de víctimas y sindicatos efectuaron actos conmemorativos en las estaciones de tren de El Pozo y Santa Eugenia, blancos también de las bombas del 11-M.

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