Nueve personas murieron y otras 41 resultaron heridas, 23 de ellas gravemente, según un nuevo balance del descarrilamiento y posterior vuelco de un tren, en la periferia sur de Sydney.
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Se trata del accidente ferroviario más grave de Australia, en 26 años. El conductor murió de inmediato y la cabina de dirección quedó completamente aplastada tras el impacto.
Según la policía el tren de cuatro vagones que provenía de Sydney, se salió de las vías en una curva y golpeó a gran velocidad contra un banco de piedra, cerca de la estación de Waterfall.
A bordo del tren estaban 80 pasajeros, en su mayoría estudiantes que iban a inscribirse en la universidad de Wollongong, la primera gran ciudad al sur de Sydney.
Decenas de pasajeros quedaron atrapados dentro el tren durante cinco horas, debido a la inaccesibilidad del lugar donde se produjo el accidente, que dificultó la llegada y posterior trabajo de los socorristas.
Según funcionarios del sindicato ferroviario, el descarrilamiento podría haber sido causado por una falla mecánica, o por las propias vías, quizá deformadas por las altas temperaturas que el jueves superaron los 40 grados.
La "caja negra" del tren ya fue recuperada y los vagones serán trasladados a Sydney, donde será reconstruida la escena del accidente, para determinar sus causas.