Madrid - El ex presidente español, José María Aznar, presentó el informe «América latina, una agenda de libertad» elaborado por la Fundación para el Análisis y los Estudios Sociales (FAE), que él preside, en el que cargó contra el «indigenismo» de Evo Morales y el «socialismo del siglo XXI» que se pretende imponer Hugo Chávez desde Venezuela.
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Durante el acto de lanzamiento de la investigación, que también expondrá en la Argentina y otros países latinoamericanos, Aznar advirtió que «América Latina quedó al margen de la familia de naciones occidentales a la que pertenece, unas veces por conflictos internos, otras por utopías autoritarias y también por prejuicios ideológicos», aseguró el martes en su presentación.
«Ante América latina se abren dos caminos opuestos. Un camino alejado de las sociedades abiertas, libres y prósperas. Quienes hoy proponen seguir esta vía se nutren de ideas caducas: del populismo revolucionario, del neoestatismo, del indigenismo racista», remarcó en referencia a Morales.
Respecto de Venezuela, aunque sin mencionarla directamente, Aznar se refirió a «ese adversario de la libertad que ahora se viste de populista», «que utiliza la desesperación de los más desfavorecidos y los más vulnerables para perpetuarse en el poder, engañando con el espejismo de un falso atajo hacia la prosperidad y el bienestar».
«Quienes defienden esa vía declaran su pretensión de implantar el 'socialismo del siglo XXI', cuando todos sabemos que el del siglo XX, generó miseria y opresión», aseveró.
«Vemos con preocupación que esas ideas vuelven a renacer, incluso con el aval de procesos electorales. Y que son apoyadas desde fuera de la región por quienes ni siquiera osarían defender eso mismo para sus propios países», aseguró, y excluyó de su crítica a los «países de izquierda o centroizquierda que se mueven dentro de los cánones de la democracia y del respeto a las normas».
Destino
Sin embargo, a pesar de la influencia chavista, «América latina no está destinada a la marginación ni a la irrelevancia» sino que «puede formar parte del mundo de la libertad, del progreso y de la seguridad», señaló.
«Por eso somos partidarios de que América latina estreche aun más sus lazos con Estados Unidos», afirmó. «Hay un rancio antiamericanismo, de larga tradición, que culpa de todos los males de la región a la democracia estadounidense.»
«Estados Unidos haría bien en abandonar cualquier tentación de aislacionismo y algunos prejuicios infundados para aceptar su papel de líder regional.» A Washington y a «todas las naciones libres, les interesa que América latina sea una gran región de libertad y desarrollo». Por ello, «es alentador ver que Washington, como mostró la reciente gira del presidente (George W.) Bush, presta un apoyo efectivo a las democracias latinoamericanas. Algo que sin duda redundará en mayores oportunidades de desarrollo».
Asimismo remarcó el apoyo de la Unión Europea en la región. El bloque «está en condiciones de una influencia positiva fundamental». «Además del apoyo económico, Europa pude proporcionar apoyo institucional para recrear un modelo probado y exitoso de integración.» Sobre todo, « Europa debe usar su prestigio y su densa red de vínculos bilaterales con Iberoamérica para consolidar modelos de gestión occidentales y alejar las tentaciones de aventuras políticas excéntricas», agregó durante la exposición.
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