29 de abril 2015 - 20:16

Bachelet pide reforma de la constitución y sufre críticas de la oposición

Michelle Bachelet, presidente de Chile.
Michelle Bachelet, presidente de Chile.
La presidenta de Chile, Michelle Bachelet, anunció el inicio de la elaboración de una nueva Constitución con el fin de eliminar cualquier vestigio de la dictadura y como parte de un duro plan de medidas anticorrupción, y los partidos de la oposición de centroderecha calificaron la iniciativa como un intento de desviar la atención de esta última cuestión que tiene en crisis a todos los sectores políticos.

En un mensaje transmitido anoche por cadena nacional de radio y televisión, Bachelet dijo que impulsará una profunda reforma legal para acabar con "las irregularidades, la corrupción y las faltas a la ética" puestas de manifiesto en los recientes escándalos que minaron la confianza ciudadana en la clase política, el mundo empresarial y también en la suya personal.

Además anticipó que en septiembre, cuando Chile celebra el Mes de la Patria, se iniciará un proceso abierto a la ciudadanía con el fin de aprobar una nueva Constitución que sustituya a la actual, que aún contiene resquicios legales de la dictadura.

"Quiero anunciar que en septiembre daremos inicio al proceso constituyente, abierto a la ciudadanía, que deberá desembocar en la nueva Carta fundamental, plenamente democrática y ciudadana que todos nos merecemos", recalcó la jefa del Estado.

Esta iniciativa, la más importante del programa con el que Bachelet fue reelegida en 2013, será el colofón de una profunda reforma política, que tuvo un mojón importante este lunes con la anulación del sistema electoral binominal, "distorsionante de la voluntad popular", y que ahora también apunta a acabar con "las irregularidades, la corrupción y las faltas a la ética", dijo la presidenta.

"La tarea que emprendemos se completará de manera natural con la redacción y aprobación de una nueva Constitución", subrayó, y explicó que la participación de los ciudadanos en la elaboración de la nueva carta magna -uno de los aspectos que más debate ha suscitado- se hará "a través de diálogos, debates, consultas y cabildos".

"Esperábamos ver con claridad una hoja de ruta respecto a la agenda de probidad y transparencia; sin embargo, ayer el gobierno decidió eclipsarlo todo y que estemos debatiendo acerca de un proceso constituyente que no sabemos muy bien de qué se va a tratar", afirmó el secretario general de la Unión Demócrata Independiente (UDI, derechista).

Ramírez, titular del partido que sustentó la dictadura de Augusto Pinochet (1973-90), dijo que sentía que "el anuncio del proceso constituyente opaca el trabajo de la Comisión (anticorrupción, encabezada por el economista Eduardo Engel)" y "es un anuncio que no debía hacerse ayer ni por ese medio ni de esa forma un poco ambigua".

La reforma constitucional "no tiene nada que ver con la agenda de transparencia y probidad, de hecho no está en el informe de la Comisión Engel, por lo tanto, entendemos que el gobierno quiere desviar la atención del tema principal", agregó Ramírez.

Por su parte, Luis Mayor, vicepresidente del otro partido de la Alianza, Renovación Nacional (RN, centroderecha), dijo que esta fuerza está dispuesta "a discutir temas constitucionales, pero dentro de un marco bastante estricto e institucional", pero agregó que no participará de "algo que va a hacer escuchar a la ciudadanía, con cabildos abiertos", que, según dijo, no sabía "qué son ni de qué se trata".

El diputado Nicolás Monckeberg, de RN, sostuvo que "los cambios a la Constitución son demasiado relevantes en la democracia como para plantearlos en la cola de los discursos (dedicados a medidas contra la corrupción) y además hacer con ello un juego de palabras".

También cuestionó el planteo presidencial de un proceso "abierto a la ciudadanía, a través de diálogos, debates, consultas y cabildos", sin dejar claro si eso representa o no una asamblea constituyente.

El diputado llamó a Bachelet a definir si quiere realizar un proceso "institucional" o "una constituyente al margen de la institucionalidad, donde se deslegitima todo estado de derecho actual" que prohíbe la convocatoria de ese tipo de asambleas.

"Si alguien siente la tentación de gobiernos populistas, desconocer todas las instituciones y que un poder de facto sea el que determine una nueva constitución, es un tremendo error", concluyó Monckeberg.

En tanto, Bachelet envió este miércoles con urgencia al Congreso un proyecto para terminar con la reelección por tiempo indefinido de senadores, diputados y otras autoridades elegidas por el voto popular, como parte de sus propuestas de reforma política en el país.

También pidió celeridad a un planteamiento sobre la "probidad en la función pública", disposición que intenta extender, regular y aumentar las declaraciones de intereses y de patrimonio de todas las autoridades chilenas.

Sobre el fin de la reelección ilimitada, como rige actualmente, Bachelet planteó que los senadores puedan ser ratificados una sola vez, es decir por un máximo de 16 años, mientras diputados, alcaldes, concejales y consejeros regionales lo puedan ser hasta dos veces, o un máximo de 12 años.

"Una democracia moderna significa mayor participación, alta transparencia, mejores partidos, un sistema electoral representativo y también límites a la reelección de las autoridades", fundamentó la presidenta.

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