7 de septiembre 2005 - 00:00

Bajan las aguas y dejan ver una tragedia peor

Detenidos por diversos delitos tras el paso del huracán Katrina que asoló Nueva Orleans fueron alojados en una estación de micros de Greyhound que hace las veces de prisión improvisada.
Detenidos por diversos delitos tras el paso del huracán Katrina que asoló Nueva Orleans fueron alojados en una estación de micros de Greyhound que hace las veces de prisión improvisada.
Nueva Orleans (EFE, El Mundo, ANSA, AFP, Reuters) - El paso del tiempo y las tareas de drenaje permiten bajar el nivel de las aguas en Nueva Orleans, pero emergen entonces las horrorosas consecuencias que dejó la inundación y la contaminación de la bacteria «E. coli».

Gracias al bombeo, las inundaciones ocasionadas por el huracán Katrina, que arreció el 29 de agosto, en algunos lugares habían disminuido a cerca de 30 centímetros.
Fuentes de la municipalidad de Nueva Orleans alertaron que las aguas que inundan las calles de la ciudad están contaminadas con la bacteria «E. coli», que causa diarrea y en casos graves hasta la muerte.

«Es un riesgo sanitario. Hay toxinas en el agua, filtraciones de gas que pueden causar explosiones. Estamos combatiendo al menos cuatro incendios y no tenemos agua corriente. No es seguro», dijo el alcalde de la ciudad Ray Nagin. También hay manchas de petróleo sobre las aguas contaminadas.

El diario «The Times Picayune» informó además que la Guardia Nacional del estado de Arkansas encontró decenas de cadáveres en un refrigerador del Centro de Convenciones de Nueva Orleans, donde se refugiaron miles de personas que permanecieron cerca de seis días sin agua potable, sin aire acondicionado, sin alimentos y sin protección policial. Algunos estaban degollados.


Equipos de rescate, que superaban los 58.000 efectivos, recorrían los barrios todavía anegados y tres cuartas partes de los inmuebles de la ciudad ya habían sido registrados.«Queremos pensar que tenemos una gran mayoría de gente fuera de peligro», declaró el subjefe de policía de la ciudad, Warren Riley. En algunas áreas, los rescatistas ofrecían alimento a los residentes si accedían a evacuar.

Fuentes del Capitolio informaron, por su parte, que el presidente estadounidense, George W. Bush, pedirá al Congreso u$s 40.000 millones para hacer frente a las tareas de asistencia a las víctimas del ciclón. La semana pasada, el Congreso aprobó un paquete de ayuda de 10.500 millones de dólares, la mayoría destinada a la Administración Federal para la Gestión de Emergencias (FEMA), la agencia federal encargada de coordinar la respuesta a desastres naturales.

De acuerdo con el Departamento de Seguridad Nacional, unas 182.000 personas siguen desplazadas en 559 albergues en varios estados del país, se salvaron 32.000 vidas y se distribuyeron 18 millones de litros de agua y 11,3 millones de comidas rápidas.

• Investigación

Además, Bush anunció que encabezará una investigación sobre los errores que se cometieron antes y después del azote del ciclón. «Habrá mucho tiempo para que las personas se hagan una idea de qué estuvo bien y qué estuvo mal. En lo que yo estoy interesado es en ayudar a salvar vidas», dijo el mandatario.

El objetivo de la investigación es «garantizar que podemos responder de maneraadecuada si se produce un ataque con armas de destrucción masiva u otra tormenta de grandes dimensiones», destacó Bush, muy criticado por su gestión en las tareas de rescate y asistencia a los afectados.
El legislador demócrata sureño John Lewis dijo que la tragedia de Nueva Orleans le recuerda a la miseria que vio de primera mano en Somalia en 1992. Sólo que «estamos en EE.UU. y no somos un país del Tercer Mundo». La respuesta inicial fue «una vergüenza nacional», señaló. En tanto, más de 125 personas, acusadas de varios delitos -desde robos o disparar a la policía hasta violaciones-, están detenidas en una prisión que las autoridades improvisaron en un depósito de micros en Nueva Orleans.

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