Benedicto XVI lamenta que lo hayan tomado como ofensa
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La opción del Papa en favor del diálogo interreligioso e intercultural es igualmente sin equívocos.
En el encuentro con los representantes de algunas comunidades musulmanas en Colonia, Alemania, el 20 de agosto del 2005, el pontífice dijo que tal diálogo entre cristianos y musulmanes no puede reducirse a una elección estacional.
Y agregó que las lecciones del pasado deben servirnos para repetir los mismos errores. Queremos buscar las vías de la reconciliación y aprender a vivir respetando cada uno la identidad del otro.
Respecto al juicio del emperador bizantino Manuel II Paleólogo -nombrado en el discurso de Benedicto XVI en Regensburg-, el Santo Padre no quiso ni quiere absolutamente hacerlo propio, sino que lo utilizó para desarrollar, en un contexto académico y según cuanto resulta de una completa y atenta lectura del texto, algunas reflexiones sobre la relación entre religión y violencia en general.
Pretendía concluir con un claro y radical rechazo de la motivación religiosa de la violencia, de cualquier parte ésta provenga.
Vale la pena recordar lo que Benedicto XVI afirmó en el mensaje de conmemoración del XX aniversario del encuentro interreligioso de oración para la paz, quien rescató las palabras pronunciadas por su antecesor, Juan Pablo II, en la ciudad italiana de Asís, en octubre de 1986: ...."las manifestaciones de violencia no pueden atribuirse a la religión en cuanto tal, pero a los límites culturales con los cuales ésta es vivida y se desarrolla en el tiempo...".
"...De hecho, testimonios del íntimo vínculo existente entre la relación con Dios y la ética del amor se registran en todas las grandes tradiciones religiosas", decía Karol Wojtyla.
El Santo Padre, en consecuencia, lamenta vivamente que algunos pasos de su discurso hayan podido sonar como ofensivos para la sensibilidad de los creyentes musulmanes y hayan sido interpretados en modo no del todo correspondiente a sus intenciones.
Por otra parte, frente a la ferviente religiosidad de los creyentes musulmanes, el Papa advirtió a la cultura occidental secularizada para que evite el desprecio de Dios y el cinismo que considera la burla de lo sagrado un derecho de la libertad.
Al reiterar su respeto y estima por los que profesan el Islam, Benedicto XVI espera que sean ayudados a comprender sus palabras en su justo sentido para que, superado pronto este momento difícil, se refuerce el testimonio al único Dios viviente y existente, creador del cielo y de la tierra, que habló a los hombres.
Desea, además, que se refuerce la colaboración para defender y promover juntos, para todos los hombres, la justicia social, los valores morales, la paz y la libertad".


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