Birmania: llegó el mediador, pero la protesta languidece
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El enviado de la ONU, Ibrahim Gambari; y la líder disidente
birmana, Aung San Suu Kyi, en una foto de su encuentro de
noviembre del año pasado. Ayer volvieron a reunirse para tratar
la crisis en ese país, gobernado por una cruel dictadura
desde hace 45 años.
Las dos anteriores visitas de Gambari, en 2006, concluyeron sin conseguir ningún avance aparente en la reconciliación nacional, la democratización, la liberación de la líder del movimiento democrático o la excarcelación del millar de presos políticos recluidos en las cárceles birmanas.
Las movilizaciones populares comenzaron el 19 de agosto pasado en protesta por las subas de los precios de los combustibles, organizadas por la LND y el grupo Generación de Estudiantes del 88.
Los monjes budistas se pusieron al frente de las protestas el 17 de setiembre, cuando venció el plazo que habían dado al gobierno para que se disculpara por el maltrato dado por los antidisturbios a los bonzos en una marcha pacífica en Pakkoku, el 5 de setiembre.
La presencia de los religiosos en las marchas pacíficas relanzó la causa, llegándose a congregar a más de 150.000 personas tan sólo en Rangún, el pasado día 25.
Ese mismo día, las autoridades prohibieron las reuniones públicas e impusieron el toque de queda en Rangún y en Mandalay, las dos principales ciudades del país, para comenzar con la brutal represión. Al menos 16 personas han muerto desde entonces, entre ellas, dos extranjeros, aunque la cifra podría ser muy superior si se confirman las informaciones de la disidencia que denuncian que la Junta Militar ha hecho desaparecer decenas de cadáveres.
Las movilizaciones, en las que han sido detenidos más de 1.200 manifestantes, entre ellos 1.000 monjes, han perdido fuerza en los tres últimos días, al mismo tiempo que los generales han reforzado sus posiciones y aislado los monasterios. Ayer, por primera vez en varios días, no hubo manifestaciones en Rangún.
Birmania está gobernada por los militares desde hace 45 años y no celebra elecciones parlamentarias desde 1990, cuando el partido oficial perdió estrepitosamente ante la LND, unos comicios cuyos resultados desacataron los generales.




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