Blair pide al mundo que se prepare para una guerra
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El envío ayudará a transportar y apoyar a combatientes británicos en la línea de ataque, además de crear una base militar para participar en operaciones de desembarco de tanques y otros vehículos anfibios, agregó el portavoz.
El gobierno del Reino Unido envió este fin de semana su mayor flotilla de guerra desde el conflicto del Atlántico Sur en las Islas Malvinas (1982), con la partida del portaviones inglés "Ark Royal" y una flota naviera de 15 buques, fragatas y un submarino de guerra.
La secretaria de Desarrollo Internacional, Clare Short, declaró este fin de semana que el Reino Unido no participará de una guerra unilateral junto a Estados Unidos, sin la aprobación de la ONU.
“l Reino Unido tiene la responsabilidad de no permitir que Estados Unidos intervenga solo en una guerra en Irak, sin la total aprobación de la ONU", dijo Short, quien dijo reflejar la creciente preocupación de varios ministros de Whitehall y de parlamentarios laboristas, sobre una eventual invasión a Irak.
"El papel del Reino Unido en estos momentos históricos y muy peligrosos es tratar de mantener a Estados Unidos dentro de la línea de acción de la ONU, además de apoyar por completo las resoluciones del Consejo de Seguridad", explicó.
Según una encuesta efectuada por la empresa YouGov para la cadena privada de televisión ITV, el 58 por ciento de los consultados dijo que Saddam Hussein no es suficiente peligro como para justificar una acción militar.
El 30 por ciento dijo además estar convencido de que los gobiernos de Washington y Londres quieren asegurase con la fuerza el control del petróleo iraquí.
Sólo el 13 por ciento de los encuestados aprueba una intervención militar angloestadounidense sin una resolución de la ONU.
Blair debe enfrentarse además al pedido de un grupo de diputados oficialistas, que urgieron al premier inglés a dar un paso al costado en la campaña bélica contra Irak.
Los parlamentarios advirtieron que, de otra forma, ocurrirá una crisis como la del Canal de Suez en 1956, cuando las fuerzas británicas y francesas invadieron esa área con resultados devastadores.
La operación le costó el cargo al entonces premier inglés Anthony Eden.
"Existe el problema de entrar en un conflicto armado sin el apoyo del Parlamento y nadie quiere ir por esa ruta. Eso es lo que ocurrió con la invasión al Canal de Suez y la caída del por entonces primer ministro", dijo este fin de semana Clive Soley, líder del comité parlamentario laborista.




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