Blair se sinceró y calificó a Brown de "insoportable"
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En su obra de 718 páginas, que ya el día de lanzamiento en librerías era vendido a mitad de precio, Blair escribe sobre todos los temas.
"¿Creen realmente que no me preocupo, que no siento, que no lamento con cada fibra de mi cuerpo la pérdida de aquellos que murieron?", pregunta Blair haciendo referencia a sus críticos, que hasta hoy lo consideran un "criminal de guerra" por su decisión de participar en la invasión a Irak.
Cronistas e historiadores ven en la guerra de Irak la ruptura decisiva para quien supo ser una estrella política. De repente aquel gran orador, que ganó sin aparentes dificultades tres elecciones parlamentarias, que influyó a la socialdemocracia en toda Europa y que participaba con fuerza en la política mundial, fue degradado en la percepción pública como el "caniche" del entonces presidente de Estados Unidos, George W. Bush.
Luego vinieron los affaires, los escándalos y las peleas internas en el partido y finalmente Blair debió dejar su lugar a Gordon Brown. Justamente describe en el capítulo "Departure ("Partida") cómo tuvo que dejar junto con su familia Downing Street diez años tras su ingreso. Y entre los detalles comenta que muchos de los empleados lloraron cuando se fue.
Hasta hoy Blair, quien es mediador en el conflicto en Cercano Oriente, no ha podido digerir la guerra de Irak, ni siquiera luego de haber decidido donar parte de los ingresos que genere su libro a soldados británicos heridos.
En sus memorias Blair se ocupa exhaustivamente de la guerra de Irak, aunque insiste en que fue correcta la decisión de derrocar el régimen de Saddam Hussein. Y plantea que haber dejado a Hussein en el poder hubiera sido un "gran riesgo para la seguridad internacional". En su momento Bush describió al británico como un hombre realmente "confiable" e "idealista".
Blair admite que fue difícil para él dejar su cargo de primer ministro. Pero pronto se dio cuenta que había "una nueva vida" para él. Blair hoy es un hombre millonario y uno de los oradores mejores pagos a nivel mundial. Asimismo, su empresa recibió la habilitación para operar como banco de inversión, uno de los negocios más rentables en la actualidad.
Sin embargo, Blair no abandona la política. En el día de publicación de su libro no se encontraba en el Reino Unido, sino en Washington, donde participaba como intermediario especial en el Cuarteto de Cercano Oriente en las negociaciones entre israelíes y palestinos. Su carrera aún no finaliza, por lo que tal vez un segundo tomo sea necesario.




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