26 de agosto 2006 - 00:00

Blair en su peor momento: cae su popularidad y enfrenta rebelión laborista

Tony Blair.
Tony Blair.
Londres (ANSA) -. El primer ministro británico, Tony Blair, a su regreso de unas vacaciones en el Caribe, enfrenta una rebelión en las filas del Partido Laborista por su negativa a anunciar una fecha de salida anticipada, y una marcada caída en los índices de popularidad, principalmente por su política exterior.

Según informaron ayer voceros de Downing Street, residencia oficial de Blair, el primer ministro se enfocará en los próximos días en analizar en detalle los hechos de los últimos días, desde el plan de atentados contra aviones que la policía dijo haber desbaratado hasta el debate sobre la integración étnica y religiosa y las restricciones inmigratorias.

El primer ministro enfrenta varios problemas internos, como una caída marcada en los índices de popularidad del Partido Laborista, que obtiene 31 por ciento del apoyo del electorado, según una encuesta publicada ayer.

De acuerdo a ese sondeo, que publica el diario conservador Daily Telegraph, en caso de celebrarse hoy elecciones generales, los conservadores de David Cameron obtendrían 38 por ciento de los votos, frente a 31 por ciento de los laboristas y 18 por ciento de los liberales democráticos.

Según la encuesta encargada a la consultora YouGov, el principal factor de descontento de los británicos con su primer ministro es el rumbo de la política exterior desde 2003, cuando se alineó con Estados Unidos y participó de la invasión y ocupación de Irak.

Para 36 por ciento de los entrevistados, el actual ministro de Hacienda, Gordon Brown, debe ser el próximo primer ministro, mientras que 43 por ciento prefiere a Cameron.

Los portavoces oficiales informaron que Blair está dedicando el fin de semana al discurso que dará en la conferencia anual del sindicato TUC en septiembre, cuando hablará sobre los desafíos de la seguridad para Gran Bretaña y la situación económica en el marco de la globalización.

"La población está demandando a los políticos que trabajen de forma prioritaria sobre temas como la seguridad, la inmigración y la cohesión en las comunidades", explicó el vocero del número 10 de Downing Street.

Blair "reconoce que estos son los temas dominantes de la agenda política británica y aquellos a los que el gobierno seguirá respondiendo con renovado vigor", agregó.

Treinta y siete delegados y activistas del Partido Laborista en la localidad de Derby South, circunscripción que representa en el Parlamento la canciller Margaret Beckett, anunciaron el viernes que abandonan esa agrupación oficialista y que se suman a los liberales democráticos, en protesta por las políticas de Exterior de Blair en la crisis de Oriente Medio.

Mohammed Rawail Peeno, uno de esos dirigentes, justificó su decisión al afirmar que la guerra del Líbano "me ha hecho cambiar de opinión y me ha hecho sentir que estoy en el partido equivocado".

Mientras, un amplio sector del Laborismo exige a Blair que anuncie una fecha exacta para su partida y nombre lo antes posible a su sucesor, pero el jefe del gobierno se negó a hacerlo, y sólo dijo que no se presentará a una cuarta elección general.

Dentro de la agrupación oficialista, son cada vez más los laboristas que expresan su disconformidad con el primer ministro, por el daño que está haciendo al partido, opinan, al alinearse totalmente con el presidente de Estados Unidos, George W. Bush, en la crisis de Oriente Medio.

En ese sentido, el ministro para Europa, Geoff Hoon, admitió que los electores están comenzando a ver a Cameron como una "alternativa seria" a Blair.

Hoon afirmó que después de nueve años de gobierno laborista, los británicos piensan que hay otras opciones mejores.

Según el ex ministro de Defensa, el gobierno "ha atravesado por un período difícil", y por ello los electores prefieren al líder conservador en el poder.

"Hay muchos aspectos por los cuales la gente piensa que después de este largo período en el gobierno, habría una mejor alternativa.

Pero es esencial que el Laborismo demuestre que aún puede poner en práctica ideas y políticas novedosas", destacó.

Sin embargo, para la ministra de Cultura, Tessa Jowell, las dificultades que atraviesa el gobierno de Blair no se solucionarán con un cambio de conducción.

De acuerdo a la funcionaria "no hay dudas de que existe un sentimiento de incertidumbre en cuanto al tema del liderazgo", pero aclaró que "ésta no es la preocupación primordial del Laborismo".

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