Londres (ANSA) - El primer ministro británico, Tony Blair, se encuentra otra vez envuelto en una dura polémica con los miembros del Partido Laborista, esta vez por el rechazo de sus colegas a apoyarlo en su intento por reformar el sistema nacional de salud.
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Blair, quien ayer cumplió 50 años, dijo ante el Parlamento que la oposición a la reforma de los hospitales públicos es «un error colectivo de proporciones históricas». El premier dijo que la votación que se realizará hoy sobre los planes de reforma para los hospitales del país «es muy importante para el futuro de Gran Bretaña». Más de 130 parlamentarios laboristas firmaron una petición oponiéndose a los planes de reforma, orientados a «liberar» las instituciones sanitarias públicas del control de Whitehall (el gobierno central). Por otra parte, ayer fue suspendido el parlamentario disidente George Galloway, quien, según el Partido Laborista, está siendo sometido a «investigaciones internas del partido». Galloway, opositor a la guerra contra Irak y acusado por el «Daily Telegraph» de recibir 500.000 dólares del gobierno de Saddam Hussein, fue suspendido tras calificar a Blair y al presidente de Estados Unidos, George W. Bush, de «lobos sanguinarios». Informate más
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