Londres y Madrid (EFE, ANSA) - Los cuestionamientos que soporta George W. Bush en su país y la decisión de éste de formar una comisión investigadora sobre lo ocurrido en Irak ponen aún más en entredicho a sus máximos aliados, Tony Blair y José María Aznar, en sus respectivos países.
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En el Reino Unido, el jefe de la oposición, Michael Howard, reclamará en el Parlamento que se forme una investigación independiente sobre las supuestas armas de destrucción masiva, a la vez que el primer ministro Blair, por primera vez, reconoció « legitimidad para la pregunta ¿dónde están las armas de Saddam Hussein?».
En España, el presidente de Gobierno, José María Aznar, se maneja en aguas más calmas, aunque el secretario general del PSOE, José Luis Rodríguez Zapatero, exigió al oficialismo que explique las «falsedades y manipulaciones» por las que apoyó la intervención en Irak cuando «cada día es más evidente que no hay armas de destrucción masiva».
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