Bolivia: dialogaron sin éxito Mesa y Morales
Inesperadamente, el presidente boliviano, Carlos Mesa, y el principal líder opositor, Evo Morales, abrieron ayer una negociación para superar la crisis política que sufre ese país. Se reunieron durante varias horas, pero la intransigencia del diputado cocalero sobre la futura ley de hidrocarburos dio por tierra con el intento. Este desenlace negativo se traducirá desde hoy mismo en un aumento de los piquetes, ampliando la división entre quienes buscan la caída del gobierno y quienes piden «mano dura» para restaurar el orden. También es una mala noticia para el gobierno argentino: la continuidad de la crisis pone en cuestión la promesa de Mesa de duplicar antes de 2007 las ventas de gas a nuestro país, vitales para no recaer en la crisis energética.
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Dos momentos ayer de la crisis boliviana. Mesa y Morales en diálogo sin avances. Luego el presidente recibió apoyo popular.
El diputado indígena Morales anunció al término de la reunión que a partir de hoy aumentarán las movilizaciones y los bloqueos de carreteras.
El gobierno impulsa un proyecto que, además de ser algo más digerible para las empresas extranjeras que explotan el gas y el petróleo bolivianos, evitaría al país una multimillonaria ola de juicios. Puntualmente, propone que a 18% de regalías que rige en la actualidad se sume un impuesto de hasta 32%, que regiría en su alícuota máxima sólo para los pozos más importantes. Morales y los líderes sindicales y piqueteros proponen, en cambio, elevar de modo directo las regalías de 18% a 50%, sin distinguir entre explotaciones ni compañías. Este plan, que ya cuenta con media sanción en el Congreso, es frontalmente rechazado por las compañías.
Todo indica que la pulseada seguirá, ya que está en discusión el principal ingreso del Estado boliviano, potencialmente más importante tras el descubrimiento de enormes reservas de gas en Tarija, inferiores en América sólo a las de Venezuela.
En esa puja, Mesa cuenta con su alta popularidad --incrementada tras su renuncia y posterior ratificación por el Congreso-y con el apoyo de los partidos tradicionales, a los que logró agrupar frente a la izquierda más dura después de meses de sufrir de parte de ellos un virtual bloqueo parlamentario.
• Cautela
La suerte del acuerdo político entre el gobierno y los partidos tradicionales, que permitió esta semana la continuidad del mandatario en el poder, dependerá de que se encuentre un cauce para la crisis en los próximos días. Así, referentes legislativos mostraron ayer cautela acerca del futuro de la alianza con Mesa.
El presidente de la Cámara de Diputados, Mario Cossío, del Movimiento Nacionalista Revolucionario (MNR), dijo que dicho entendimiento no es «una carta en blanco», sino una «nueva oportunidad que le brinda el Congreso para gobernar».
Además, los partidos tradicionales restaron su apoyo a las movilizaciones convocadas por Mesa para ayer. En ese sentido, el diputado Dante Pino, de Nueva Fuerza Republicana (NFR, populista de derecha), dijo al diario paceño «La Razón»: «Nuestro partido no asistirá a lo que considera el inicio del proyecto político de Mesa».
En este marco, el propio jefe de Estado admitió que el acuerdo con el Legislativo es « importante», pero «insuficiente». La conflictiva relación con su ex aliado Morales es crucial para Mesa, ya que podría ser la llave para persuadir a grupos todavía más radicales.




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