El ex presidente boliviano Gonzalo Sánchez de Losada (2002-2003) quiere que la ONU realice una investigación independiente sobre el supuesto rol que el presidente venezolano, Hugo Chávez, tiene en la crisis que vive Bolivia.
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"La ONU necesita lanzar una investigación independiente para determinar qué papel, si existe, Chávez está desempeñando en los asuntos internos bolivianos", dice Sánchez de Losada en un artículo publicado hoy en el diario brasileño Valor Económico.
Sánchez de Losada asumió en agosto de 2002 y debió renunciar en octubre de 2003, presionado por una sangrienta revuelta popular contra su política económica en la que murieron al menos 80 personas.
El ex presidente boliviano apunta en especial al dirigente Evo Morales, presidente del Sindicato de Plantadores de Coca, y líder del Movimiento Rumbo al Socialismo (MAS), uno de los principales líderes opositores que impulsó su salida del poder.
"No sé si Chávez estuvo directamente involucrado en las recientes agitaciones en Bolivia. Pero es ampliamente sabido que Morales es un gran admirador de Chávez, cuya agenda es impulsar la estatización y dividir al hemisferio para su propia ventaja política", afirma Sánchez de Losada.
Según el ex presidente boliviano, "es simplemente inaceptable que la comunidad internacional hable de apoyar a la democracia boliviana, mientras permite la persistencia de dudas sobre la posible interferencia de Chávez".
Para Sánchez de Losada, Bolivia "está al borde del abismo. Los políticos manipularon las legítimas preocupaciones de la sociedad civil en relación al uso de la riqueza concentrada para fines ilegítimos".
Sánchez de Losada critica a Morales y a otros dirigentes opositores que impulsan bloqueos y protestas callejeras para reclamar la estatización del sector energético, "que no ayudaría al ciudadano boliviano común, porque expulsaría a los inversores que permiten a Bolivia vender sus recursos naturales".
"Bolivia gana más trabajando con la inversión extranjera que distanciándose del sistema económico internacional. Este no es el momento de concretar otro anhelo quijotesco de la estatización de la industria petrolera", agrega.
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