Bolivia y EEUU intentan iniciar una nueva era de relación bilateral
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El ministro de Relaciones Exteriores de Bolivia, David Choquehuanca junto a Thomas Shannon.
La visita de Shannon a Bolivia es la primera de un alto cargo de Estados Unidos desde la expulsión del embajador Philip Goldberg en septiembre del año pasado.
La cooperación al desarrollo, la lucha contra el narcotráfico y la suspensión de los beneficios arancelarios del programa ATPDEA a Bolivia serán algunos de los asuntos centrales en estas dos jornadas de trabajo, cuyos resultados se conocerán mañana en una conferencia de prensa.
El Gobierno de Morales también quiere que Obama corrija la protección otorgada por Washington al ex presidente Gonzalo Sánchez de Lozada, acusado de genocidio en Bolivia por la masacre del "octubre negro" de 2003, donde murieron más de 60 personas.
Durante su primera jornada de visita, Shannon acudió a la Plaza Murillo de La Paz -donde se encuentran el Palacio de Gobierno y el Congreso Nacional- para depositar una ofrenda floral a los pies de la estatua de Pedro Domingo Murillo, líder de la sublevación de la ciudad de La Paz contra la colonia española en 1809.
A continuación, se celebraron las reuniones entre Shannon y Choquehuanca y una posterior entre comisiones técnicas de ambos países.
El jueves, el secretario de Estado adjunto para Latinoamérica será recibido por el presidente Evo Morales.
Las relaciones entre Estados Unidos y Bolivia han estado marcadas por la permanente tensión desde la llegada al poder del izquierdista Morales, que se define como "antiimperialista" y que ha criticado abiertamente la "constante injerencia" de la potencia norteamericana en su país.
Esa tensión alcanzó su peor momento en septiembre de 2008, cuando Morales expulsó de Bolivia al embajador Goldberg, bajo la acusación de conspirar contra su Gobierno y apoyar a sus opositores.
Pocas semanas después, el presidente boliviano también expulsó a los miembros de la agencia antinarcóticos estadounidense, DEA.
Washington, aún bajo la Administración de Bush también ordenó la salida del embajador boliviano en EE.UU., Gustavo Guzmán, y retiró a Bolivia las preferencias arancelarias que otorga a los países andinos para premiar sus esfuerzos en la lucha contra el narcotráfico, mediante la ley conocida como ATPDEA.
Con el triunfo electoral de Barack Obama, tanto el Gobierno boliviano como la nueva Administración estadounidense expresaron su deseo de encauzar sus maltrechas relaciones e iniciaron un intercambio de "gestos" sobre esas intenciones.




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