Brasil elige al sucesor de Lula, con la oficialista Rousseff como favorita
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Según todas las encuestas, Rousseff superaría el 50% de los datos, pero también suena fuerte la posibilidad de una segunda vuelta.
Pero, para el PSDB una derrota sellada el domingo o en segundo turno podría significar la diferencia entre mantener la unidad del partido o hasta su desaparición sobre la base de un posible desmembramiento que los analistas locales y los propios dirigentes tucanos ya avizoran.
En un sistema político que tendió en las últimas décadas a una fuerte polarización entre las opcines de centro izquierda y la de centro derecha, la candidatura por el Partido Verde de Marina Silva -otra ex ministra del presidente Lula- surgió como la novedosa opción electoral.
La posibilidad de que su candidatura alcance entre el 10 y el 15 por ciento de los votos, según estimaban las encuestas, hizo crecer la expectativa de que Silva pudiera disputar una eventual segunda vuelta y que la hizo navegar entre las críticas hacia su ex colega de gabinete y el ex gobernador paulista.
Otros seis candidatos, entre ellos el del Partido Socialismo y Libertad Plinio Sampaio, tendrán una presencia casi testimonial en las urnas electrónicas ya que ninguno de ellos alcanza a medir el 1 por ciento de la intención de voto en las encuestas.
Unos 135 millones de electores podrán votar en las 480.00 urnas distribuídas en todo el país para elegir presidente y vice, los gobernadores de los 26 estados federales y Brasilia, 54 senadores, 513 diputados federales y diputados estaduales en cada uno de los distritos.
Del total del país, tan sólo tres Estados representan el 40 por ciento del padrón, y su peso electoral fue reconocido por los comandos de campaña que orientaron el grueso de actos y actividades en esos distritos.
San Pablo es el colegio electoral más importante del país con el 22,3 por ciento de votantes, y le siguen Minas Gerais, con 10,6 por ciento; y Río de Janeiro con 8,5; pero ninguno de esos randes distritos quedaría en manos del PT.
La pelea en cada uno de ellos tuvo fuerte relevancia durante la campaña y es en San Pablo donde el lulismo concentró los mayores esfuerzos en procura de quebrar 20 años de gobiernos del PSDB para forzar a una segunda vuelta entre el tucano Geraldo Alckmin -quien marcha al frente de las encuestas- y el senador petista Aloizio Mercadante.
En Minas Gerais el peso del ex gobernador Aécio Neves -quien será electo senador con un 70 por ciento de intención de voto y declinó oportunamente pelearle la candiadtura a Serra- podría ser determinante para lograr la continuidad de su ex vicegobernador Antonio Anastasia, en detrimento del petista Helio Costa.
Finalmente, en Río de Janeiro se espera la reelección del gobernador del PMDB Sergio Cabral, quien contó con el respaldo del PT en una estrategia que planteó Lula da Silva de privilegiar el respaldo en algunos estados a los candidatos de los aliados para asegurar la base de apoyo de la candidatura de Rousseff.
El nombre del presidente número 40 podría conocerse pasadas las 22, según las estimaciones del Tribunal Superior Electoral, y se espera que luego que el presidente Da Silva vote en San Pablo y que la candidata Rousseff lo haga en Porto Alegre, ambos viajen a Brasilia para esperar los resultados.
El candidato del PSDB hará lo propio en su natal San Pablo, distrito que lo tuvo como senador y gobernador, y Silva del Partido Verde en Amazonas.
Para las expectativas de los tres, la última encuesta difundida el viernes por la consultora Vox Populi dio que Rousseff ganaría en primera vuelta con 55 por ciento de los votos, contra el 31 por ciento de Serra y el 13 por ciento de Silva.




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