San Pablo (ANSA) - El motín de presos en una cárcel de la Amazonia brasileña alcanza ribetes dramáticos tras una semana de duración. Al menos trece personas, en su mayoría familiares de presos, fueron muertos, algunos de ellos descuartizados, aunque ocho detenidos lograron escapar de la rebelión.
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Los amotinados siguen cumpliendo la amenaza de matar cruelmente a dos o tres personas por día si no se cumplen sus demandas, e incluso se sospecha que se llegó a casos extremos de canibalismo.
El motín estalló hace una semana en la cárcel Urso Branco, en Porto Velho, capital del estado de Rondonia, en la frontera con Bolivia. Los amotinados mantienen como rehenes a unas 170 personas, en su mayoría familiares retenidos el domingo, y exigen una serie de reivindicaciones a las autoridades de Rondonia.
Sin embargo, el gobernador, Ivo Cassol, no accedió a algunas de ellas, como permitir a los presos la elección del nuevo director del presidio. En consecuencia, los amotinados cumplieron su amenaza de matar cada día dos y hasta tres presos de grupos rivales. En una muestra de salvajismo, la mayoría de las víctimas fueron degolladas en el techo del penal, a la vista de los periodistas que están cubriendo la noticia, y los cuerpos fueron colgados en una de las paredes exteriores.
Algunos de los muertos fueron descuartizados y sus miembros arrojados fuera de la cárcel.
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