Brasilia (EFE, ANSA) - Los gastos con tarjetas de crédito corporativas del gobierno del presidente Luiz Lula da Silva y de su antecesor, Fernando Henrique Cardoso, eje de un escándalo por presunta corrupción, serán investigados por una comisión del Congreso de Brasil, según un acuerdo al que llegaron ayer oficialistas y opositores.
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Ambos bandos acordaron investigar los gastos con tarjetas de crédito corporativas pero dejarán a un lado, por seguridad nacional, poner la lupa en lo que gastaron las familias de Lula y de Cardoso. «Todos los gastos de la presidencia serán conocidos, pero no necesariamente cotejado lo que gastó o no el presidente y su familia», dijo el diputado Carlos Sampaio, del opositor Partido de la Social Democracia Brasileña (PSDB), de Cardoso.
Es la primera vez que la oposición accede a investigar las propias cuentas corrientes del gobierno de Cardoso, una condición del oficialismopara aceptar abrir una comisión parlamentaria de investigación. Las evaluaciones se harán a partir del segundo gobierno de Cardoso, de 1998 hasta 2002, cuando entregó el mando a Lula.
Acuerdo
Sampaio cerró el acuerdo de la comisión parlamentaria con Romero Jucá, líder del gobierno en el Senado. «Estamos investigando períodos de gastos en el sector público, gastos hechos por los funcionarios y por lo tanto la idea no es personalizar en los presidentes», dijo Jucá.
La comisión parlamentaria investigará los gastos con tarjetas de crédito corporativas del gobierno, luego del escándalo que comenzó con la renuncia de la ministra de Igualdad Racial, Matilde Ribeiro, la semana pasada.
Ribeiro renunció luego de que se revelara el caso por parte de la Controladuría General de la Unión, el órgano de control, que había gastado 50 mil dólares con la tarjeta de crédito en alquiler de automóviles y una compra de 250 dólares en un duty free de un aeropuerto. El caso se expandió hacia el entorno presidencial, ya que los diez empleados del Palacio del Planalto que atienden a Lula y a la primera dama, Marisa Leticia Rocco, realizaron extracciones de cajeros automáticos con la tarjeta de crédito corporativa por unos 2,5 millones de dólares desde 2003.
Luego de la renuncia de Ribeiro a un cargo que había inaugurado el presidente Lula da Silva, el ministro de Deportes, Orlando Silva, devolvió unos 12 mil dólares que había realizado en gastos personales durante giras oficiales.
Para el ministro de Justicia de Brasil, Tarso Genro, la ministra Ribeiro actuó por error sin conocer el sistema de tarjetas de crédito y afirmó que «la crisis de la que se habla es ficticia».
Si bien están documentados, publicados en Internet en el Portal de la Transparencia y sujetos a la legalidad, la prensa brasileña testimonió con gran resonancia los gastos de los equipos de guardaespaldas de la familia Lula en cenas y gastos menores con tarjeta de crédito.
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