10 de junio 2004 - 00:00

Brasil usará las FF.AA. para combatir el delito

Brasilia (AFP, ANSA) - El Senado de Brasil aprobó ayer por unanimidad un proyecto de ley que otorga poder de policía a las fuerzas armadas, en un país que en lo que va del año ya debió enviar tropas a dos estados para superar delicados problemas de seguridad.

El proyecto, que aún debe ser votado por los diputados, fue aprobado en la madrugada de ayer por la totalidad de los senadores presentes (58 sobre un total de 81). Fue presentado por el senador César Borges, del opositor Partido del Frente Liberal (PFL), después de amplias consultas con el gobierno de Luiz Inácio Lula da Silva, lo que garantiza su aprobación final.

En la fundamentación del proyecto de ley, Borges sostuvo que la figura de «orden público interno» permite incluir las tareas policiales entre las atribuciones constitucionales de las fuerzas armadas.

El Ministerio de Defensa, por su parte, divulgó ayer una nota en la que afirma que participó activamente de la redacción del proyecto que, sostuvo, «no altera la misión constitucional de las fuerzas armadas».

«El proyecto fue ampliamente discutido con los comandos de las fuerzas armadas y los miembros del Congreso, y representa un significativo paso para proporcionar a las FF.AA. del necesario respaldo jurídico a su actuación», sostiene la nota. El nuevo proyecto, agrega el ministerio, «representa un incremento sustancial del apoyo de las fuerzas armadas a los esfuerzos del combate al crimen, en especial, a los delitos transnacionales fronterizos, con sus repercusiones en los grandes centros urbanos».

El texto, que básicamente pone en la mira al narcotráfico, autoriza al presidente de la República a enviar efectivos de cualquier fuerza militar «de manera puntual, en un área previamente establecida y por tiempo limitado», para trabajar en tareas de mantenimiento del orden, en cooperación con las fuerzas policiales.

También establece que en caso de que un militar que participe en una operación policial hiriera o matara a un civil, sería juzgado por la Justicia castrense y no por la civil. Además, los miembros de las fuerzas armadas que participen de estas operaciones serán autorizados a portar armas, aun cuando estén fuera de servicio.

Según se ha establecido, la aeronáutica operará principalmente en la represión del tráfico de drogas y del contrabando que se realizan por vía aérea. La armada, en tanto, operará en las zonas portuarias y costeras, y el ejército podrá conducir y participar en patrullajes y en operaciones de represión de tipo policial en zonas urbanas y de frontera.

Brasil carece de una fuerza federal de mantenimiento del orden (la policía federal cumple, sobre todo, tareas de investigación y participa en operaciones específicas). Los principales cuerpos policiales dependen de los estados provinciales.

El gobierno de Lula ya empleó en tres ocasiones al ejército para enfrentar situaciones de inseguridad interna: dos en Rio de Janeiro y una en Minas Gerais.

En Rio, los militares desplegaron un operativo especial de seguridad ante amenazas del narcotráfico durante el carnaval de 2003, y actualmente realizan tareas de inteligencia en apoyo a la policía para apresar a los principales jefes narcos.

En Minas Gerais, el gobierno federal envió a 1.500 soldados el viernes de la semana pasada ante una huelga de las fuerzas de seguridad del Estado, que finalmente fue suspendida al otro día sin que se hubieran producido incidentes. El senador Eduardo Suplicy, del Partido de los Trabajadores (PT) del presidente Lula, dijo: «El principal trabajo relativo a la seguridad pública siempre debe estar a cargo de la policía, pero consideramos que, dada la situación tan difícil en que se encuentran varios estados, las fuerzas armadas podrían colaborar».

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