31 de marzo 2007 - 00:00

Brasil: volvieron a funcionar los aeropuertos tras huelga pero persiste el caos

Estuvieron colapsadas la mayoría de las terminales aéreas.
Estuvieron colapsadas la mayoría de las terminales aéreas.
Río de Janeiro (AFP) -Los aeropuertos de Brasil intentaban normalizar sus actividades ayer -y el presidente Luiz Inacio Lula da Silva pidió que lo hagan antes del martes-, tras una huelga de controladores aéreos que generó caos, con el cierre de las principales terminales.

En un nuevo capítulo de la grave crisis de aviación que sufre Brasil desde octubre de 2006, 49 de los 67 aeropuertos comerciales del país -que estaban paralizados- volvía a funcionar lentamente luego que el gobierno desactivara el paro con un acuerdo que se comprometía a atender reivindicaciones.

Tras un encuentro con el presidente estadounidense George W. Bush en Camp David, el Lula dijo a medios brasileños que habló con las autoridades aeronáuticas para que antes del martes "haya una solución definitiva" para el problema.

Para Lula "éste es un problema estructural que debemos resolver" y acotó que "la sociedad brasileña no puede ser víctima de ciertos comportamientos".

Lentamente las terminales trataban de atender a una ola de miles de pasajeros irritados y cansados que desde el viernes quedaron varados durante horas. Con salones colmados, interminables filas se formaban ante los mostradores de las aerolíneas en procura de lograr concretar su viaje.

La Infraero -administradora de las terminales- aseguraba que la situación se normalizará gradualmente y decidió ampliar horarios: "en tres días toda la red aérea del país estará recompuesta", dijo este sábado el presidente de la entidad, brigadier José Carlos Pereira.

Pereira, que se reunió con el ministro de Defensa, Waldir Pires, en busca de medidas para reacomodar la situación, destacó que éste fue un "problema puntual" pero que "todavía faltan aviones en Brasil". Estimó que se precisan entre 40 y 50 naves del tipo Boeing.

Según la Agencia Nacional de Aviación Civil (ANAC), fueron 18.000 los pasajeros perjudicados el viernes.

La Infraero indicó que 80% de los aeropuertos brasileños cerraron la noche del viernes por el paro, que comenzó en el centro Cindacta-1 de Brasilia, desde donde se monitorea el 75% de los vuelos del país.

Las terminales aéreas más afectadas fueron las más activas, como Congonhas y Guarulhos en Sao Paulo, las de Rio de Janeiro y Brasilia, todas abarrotadas el sábado y con seguridad reforzada para evitar incidentes con los viajeros.

El acuerdo puso fin al paro, pero no al caos. La acumulación de vuelos cancelados, retrasos y pasajeros presionando era importante en todo el país.

El último balance indica que de 1.118 vuelos fijados entre medianoche y las 17h30 local (20h30 gmt) 286 (25,6%) tuvieron atrasos de más de una hora y 108 (9,7%) fueron cancelados.

En el aeropuerto de Curitiba (sudeste de Brasil) un pasajero, que debía embarcar el viernes por la tarde se sintió mal y murió de infarto el sábado, según autoridades. En Rio un pasajero rompió un panel y golpeó a una empleada de una aerolínea.

Decenas de controladores castrenses se rebelaron y acuartelaron en Brasilia en reclamo de aumentos salariales, desmilitarización para la rama civil, mejoras en las condiciones laborales y contra despidos y sanciones.

El conflicto se expandió luego a otros centros de monitoreamiento con lo cual afectó más de 90% del tráfico aéreo.

Al borde de la catástrofe, el paro se desactivó la madrugada del sábado tras un acuerdo planteado por el gobierno, en el cual se comprometía a atender las reivindicaciones de los controladores.

El ministerio de Aeronáutica informó en una nota el sábado que se crearía un organismo "de naturaleza civil" para regular la actividad de control bajo órbita del Ministerio de Defensa.

El sistema aeronáutico entró en crisis hace seis meses, cuando los controladores comenzaron a trabajar con restricciones, exigiendo la contratación de más efectivos y mejoras tras el peor accidente de la aviación brasileña, que en setiembre mató a 154 ocupantes de un Boeing 737 de la compañía Gol.

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