Fracasó el autogolpe y Bolsonaro afirmó que acatará al Supremo

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"Quiero declarar que mis palabras, a veces contundentes, tienen que ver con el calor del momento y siempre apuntaron al bien común", dijo en una carta. Teme perder aliados y un impeachment.

Brasilia - Brasilia - Presionado por la posibilidad de sufrir un juicio político y deserciones de aliados clave, el presidente de Brasil, Jair Bolsonaro, debió retroceder ayer de sus posiciones golpistas y accedió, en una carta al país, a respetar las decisiones del Supremo Tribunal Federal (STF), que lo investiga por varios posibles delitos. Lo hizo luego de que el país se convirtiera en un caos, con bloqueos de rutas por parte de camioneros ultraderechistas que presionaban al propio mandatario para realizar un golpe de Estado.

En medio de la peor crisis entre poderes desde el fin de la dictadura militar en 1985, Bolsonaro se dio vuelta en su camino hacia la ruptura institucional desoyendo a sus bases: durante 48 horas camioneros afines a su Gobierno bloquearon rutas en 15 estados pensando que estaba un golpe contra la máxima corte, que investiga a dirigentes bolsonaristas por delitos contra la democracia.

Los analistas interpretaron su gesto como la admisión de una dolorosa derrota política y como el fracaso de su intento de autogolpe.

La resolución llegó del lado de la “vieja política”: mandó a buscar con un avión a su antecesor, Michel Temer, para que lo ayude a ponerle fin a una crisis que inició el martes de esta semana, en el Día de la Independencia, cuando desafío frente a multitudes en Brasilia y en San Pablo con no cumplir ninguna orden judicial en su contra y, más aun, con la intervención del Supremo.

En su declaración al país, Bolsonaro retrocedió y el mercado financiero, aliado de su agenda neoliberal, le respondió con una suba de la bolsa del 1,72%.

Bandera blanca

“Quiero declarar que mis palabras, a veces contundentes, tienen que ver con el calor del momento y los embates que siempre apuntaron al bien común”, afirmó Bolsonaro en una carta a la Nación con el objetivo de detener la sangría política de sus aliados, la presión del mercado y el fantasma de una ruptura institucional.

Bolsonaro afirmó que “nunca” quiso agredir a los poderes y que las causas que le sigue el juez Alexandre de Moraes, del STF, serán respondidas dentro del sistema.

“Reitero mi respeto a las instituciones de la República, fuerzas motrices que ayudan a gobernar el país”, dijo Bolsonaro en una carta de diez puntos.

El mandatario salió también a encuadrar a los camioneros que bloqueaban las rutas del país, lo que hizo con un pronunciamiento y con una reunión por videoconferencia con los más exaltados.

En un mensaje de audio distribuido entre conductores movilizados el ultraderechista advirtió que esos bloqueos “provocan desabastecimiento e inflación, perjudican a todos, especialmente a los más pobres”.

Temer, quien había tenido a Moraes como ministro de Justicia y fue quien lo designó en la alta corte, acudió al Planalto y puso a Bolsonaro al teléfono con el juez supremo. No hubo pedidos de disculpas, sino apenas un compromiso del presidente de que iba a acatar las decisiones del STF.

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