Washington (EFE, Reuters, AFP) - El presidente de EE.UU., George W. Bush, viajó ayer a Praga para apoyar la ampliación de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) en la cumbre que comienza mañana y para buscar apoyo a su política de línea dura hacia Irak y el terrorismo.
El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.
La OTAN puede formar una coalición militar contra Irak si la Alianza Atlántica quiere, dijo Bush cuando se dirigía a la cumbre de la organización. «Hay todo tipo de vías para formar una coalición. Puede ser formada con la OTAN si así lo deciden», dijo Bush a la Radio Europa Libre (REL) en comentarios dados a conocer por la Casa Blanca.
En declaraciones a periodistas de los países que visitará, Bush dijo que discutirá con los aliados su promesa de hacer que el presidente iraquí Saddam Hussein se desarme por vías pacíficas o mediante la fuerza militar.
•Relaciones
Muchos países europeos no ven con buenos ojos una posible guerra con Irak. Las opiniones en la OTAN van desde el firme apoyo de Gran Bretaña a Estados Unidos hasta la rotunda oposición de Alemania, lo que ha dañado las relaciones entre este país y Washington. De hecho, Bush no tiene prevista una reunión por separado con el canciller Gerhard Schröder, en una continuación del enfriamiento de las relaciones por la campaña para su reelección, que estuvo centrada en la política estadounidense hacia Irak.
«Espero que eso (el desarme de Irak) suceda pacíficamente. Pero si no sucede, la gente sabrá que nuestra intención es encabezar una coalición de países de ideas afines, amantes de la libertad, para desarmar a Saddam Hussein», dijo. «De una forma u otra, él va a ser desarmado. Y es de interés de todos que ése sea el caso», agregó.
En realidad, el principal objetivo de la cumbre es invitar formalmente a formar parte de la alianza a Rumania, Bulgaria, Eslovenia, Eslovaquia y a las tres naciones del Báltico fronterizas con Rusia: Estonia, Letonia y Lituania.
La OTAN ha enfrentado una crisis sobre sus objetivos tras el fin de la Guerra Fría, y Bush dijo que la nueva misión de la alianza era combatir el terrorismo y que una tarea de gran importancia debería ser compartir información de inteligencia entre los países miembros. «El enemigo no viaja en formaciones de ejército. Y por tanto se necesita una actitud diferente sobre las amenazas que enfrentamos», indicó.