22 de noviembre 2006 - 00:00

Bush acusó a Irán y Siria por el ataque

Bruselas y Washington (EFE, AFP, Reuters, ANSA) - El crimen de Pierre Gemayel suscitó la inmediata condena internacional, incluida la del presidente estadounidense George W. Bush, quien implicó a Irán y Siria en el asesinato.

En un desayuno con soldados norteamericanos en la Base Hickam de la Fuerza Aérea en Hawai, Bush expresó su apoyo al gobierno libanés del primer ministro Fuad Siniora. «Apoyamos al gobierno de Siniora y su democracia, y apoyamos el deseo del pueblo libanés de vivir en paz», afirmó Bush.

«Apoyamos sus esfuerzos para defender a la democracia contra los intentos de Siria, Irán y sus aliados para fomentar la inestabilidad y la violencia en ese importante país», agregó.

En concreto, afirmó, el rechazo de Siria a desistir de sus «continuos esfuerzos» para desestabilizar el gobierno libanés es «una violación repetida de las resoluciones 1.559 y 1.701 de la ONU». «Creo firmemente que el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas debería actuar por el bien de la paz, el mundo libre debe rechazar a aquellos que minan las democracias jóvenes y asesinan en nombre de su ideología de odio», afirmó.

Por su parte, la presidencia de turno finlandesa de la Unión Europea (UE) expresó una condena «enérgica» por el «brutal crimen», que se produjo «en un momento en el cual la situación política en el Líbano es ya gravemente tensa».

En el comunicado instó a todas las partes a abstenerse de actividades que puedan «poner en peligro la estabilidad política del Líbano», además de ratificar el pleno apoyo de la UE al «gobierno legítimo y democráticamente elegido» del país.

«El atentado último es evidentemente un nuevo intento de sabotear el desarrollo del Líbano independiente, soberano y democrático», opinó el gobierno alemán a través de su ministro de Relaciones Exteriores, Frank Walter Steinmeier.

El presidente francés, Jacques Chirac, se refirió al «crimen odioso» mientras que para el premier británico, Tony Blair, el ataque «evidencia una vez más la necesidad urgente de una estrategia para Medio Oriente que ayude a aquellos que quieren favorecer la democracia».

En Rusia, el canciller Sergei Lavrov afirmó que «la reanudación de la práctica de los homicidios políticos en el Líbano suscita nuestra gran preocupación». Para la canciller israelí, Tzipi Livni, «es otro ejemplo de la región, de la zona en la cual vivimos», y le atribuyó un «rol negativo» a Siria.

En la misma línea, el gobierno español expresó «la más enérgica condena» y reclamó «verificar la responsabilidad y castigo a los culpables», además de brindar un «apoyo cerrado» a Siniora.

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