Bush cerca
Llegó anoche a América latina un George Bush resignado a no poder imponer, en lo que le resta de mandato, su visión de libre comercio hemisférico. Pero, consciente de que Hugo Chávez es un problema que excederá su gestión, pretende recuperar un espacio político dejado vacante durante demasiado tiempo. Los acuerdos en materia de biocombustibles que quiere apurar -que harán eje en Brasil- apuntan a generar una nueva agenda económica común que acerque a su país a la región y a reducir la dependencia norteamericana del petróleo venezolano. Pero, el camino no será fácil. La izquierda dura agitará los ánimos en Brasil, Uruguay, Colombia, Guatemala y México, los países que visitará.
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El presidente
Bush,
junto a su
mujer
Laura,
saluda
antes de
partir
rumbo a
Brasil
desde la
base aérea
Air Force
en Maryland.
Chávez, en tanto, emprendió una gira por la Argentina y Bolivia, paralela a la de Bush, a quien suele referirse como el «diablo» o «Mister Danger» (señor peligro).
La visita del mandatario norteamericano divide aguas en Brasil, donde la totalidad de las agrupaciones políticas de izquierda, incluido el Partido de los Trabajadores (PT), liderado por Lula, anunció importantes actos de repudio.
Ante los reclamos, la jefa de Gabinete del gobierno Dilma Rousseff aseguró que «la posición de Brasil es clara. No creemos que existen relaciones excluyentes. Establecemos relaciones tanto con Estados Unidos como con los demás países latinoamericanos, incluida Venezuela».
El PT, el Partido Comunista del Brasil (PTdoB), el Partido Socialismo y Libertad (PSOL), la Central Unica de Trabajadores (CUT), el Movimiento sin Tierra (MST) y Greenpeace esperan convocar a 50.000 manifestantes contra Bush.
«El gobierno tiene que mantener la relación de Estado a Estado. Ahora, el PT como partido tiene su opinión hasta más contundente que la del gobierno y manifiesta su desacuerdo sobre cómo Estados Unidos se comporta en el mundo», argumentó Ricardo Berzoini, presidente del PT, justificando la ambigüedad del oficialismo. Ayer, en una marcha convocada por los izquierdistas, que contó con la presencia de 8 mil manifestantes, se produjeron enfrentamientos con la policía que dejaron seis heridos.
En el esquema de seguridad montado para proteger a Bush, 4.000 soldados ocuparán San Pablo, francotiradores vigilarán los traslados de su comitiva, y el tránsito quedará paralizado por horas. En cada desplazamiento, Bush será acompañado por 60 vehículos, protegido por 300 guardias de su servicio secreto, 1.400 soldados brasileños, un helicóptero militar y agentes camuflados por todo el trayecto que recorra. Asimismo, francotiradores de la policía de elite brasileña, localizados en puntos estratégicos, vigilarán los desplazamientos de la caravana para inhibir cualquier movimiento sospechoso en un km a la redonda.
La ciudad de 10 millones de habitantes tuvo, además, un «lavado de cara» con la limpieza de varias avenidas y la expulsión de indigentes en las cercanías del hotel que alojará a Bush.



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